Fernando Díaz de Leon C.
-¿Quien acompañó a quien?; Se habla de planes “A, B y C”; Hipótesis y especulaciones.
Si la información difundida por la Revista Diario Digital EmsaValles.com, es verídica,- nota que por supuesto yo no pondría en duda-, se puede deducir que el aspirante del PRI a la candidatura al gobierno del estado, José Ramón Martel López, habría realizado una gira proselitista en la que fue acompañado por Fernando Toranzo y no una gira en la que el político estaría acompañando al gobernador.
Desde luego que con todo un escenario a su favor, pues los reflectores y recursos suficientes para su movilidad, lo llevó a decir, sin soltar más prenda y solo unas cuantas señales, “Que se sentía honrado por haber sido invitado a la gira de trabajo realizada por el gobernador a la Huasteca potosina”.
Y si como dicen que dijo José Ramón Martell, “que su pre-sencia obedecía para constatar los avances de la obra de gobierno”, entonces el hecho político tuvo un significado más re-levante y una doble dispensa o gracia al ser considerado como un potosino distinguido y luego treparlo al helicóptero oficial para que observara que las cosas marchan bien en aquella región.
Puesto así, en perspectiva, aquí en la capital potosina, una mujer generalmente ocurrente y dicharachera pero entrona, como la diputada Rosa María Huerta Valdez, contextualiza los movimientos políticos, y ha dicho que “a gallos y ga-llinas, los y las meterán al huacal”, entendiéndose esto como una “alacena portátil de forma cuadrada para cargar algo en la espalda”, o sea que...
Pero José Ramón Martell, no fue el único en acompañar al gobernador en su gira. También integraron a Juan Manuel Carreras López; con la enorme diferencia que es un funcionario estatal el cual desempeña un cargo que lo vincula directamente con las actividades reali-zadas en la huasteca,- o aunque igual para algunos, el Secretario de Educación, potencialmente representa el “Plan B”.
Desde luego que estuvieron en los diferentes eventos, varios presidentes municipales que ya se ven en el Congreso del Estado; al igual que el diputado federal Jorge Terán y la legisladora local Delia Guerrero Coronado, que ya se observan y miden el ancho y la altura de la silla que ocupa actualmente el Alcalde Juan José Ortiz Azuara.
Pero, escudriñando un poco, sobre “en que podrían estar pensando aquellos quienes tienen un marcado interés en impulsar un proceso de sucesión favorable a sus propio proyectos”; definitivamente es algo complejo de develar y por ello es válido intuir o imaginar las estrategias que se van tejiendo en la construcción de los escenarios y condiciones propicias para una decisión final.
Cuando se afirma que después de la visita del líder nacional del PRI, Cesar Camacho Quiroz, varios de los que se venían mencionando como aspirantes al gobierno del estado, fueron implícitamente descartados, no es extraño el que se sigan generando movimientos políticos como los que han estado sucediendo en la Huasteca.
Para algunos, la intención de invitar, placear y colocar frente los reflectores a José Ramón Martell,- es un desplazamiento magistral del grupo local en una aparente comunión, voluntad y disposición ante el centro del país, de jugar con una carta cercana al círculo más próximo del presidente Enrique Peña Nieto, porque así, se entendería que no habría veto ni duda de que en San Luis Potosí se juega un proyecto nacional común con el presidente.
Por otro lado, las versiones de que las aspiraciones de Martell López, estarían siendo fincadas con el respaldo del llamado “Circulo Externo”, o por algunas amistades cercanas al presidente, no es algo probable ni sustentado, pero tampoco es excluible.
En todo caso, varios de ellos estarían pensando en las pro-babilidades de Jesús Ramírez Stabros, a quien el “Círculo Local” lo ve como el enemigo a vencer, junto con el Alcalde de la capital Mario García Valdez, que en última instancia, y dentro de las posibilidades, podría ser considerado en el “Plan C” como una figura emergente u opción final.
Las hipótesis anteriores, las refuerzan algunos observadores a partir de varias reflexiones, sin dejar de hablar sobre el dócil comportamiento que viene mostrando el ex presidente del PRI Fernando Pérez Espinoza, quien en su condición de ade-lantado y ahora presidente de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, está haciendo lo propio para meterse otra vez de lleno y ser nuevamente aceptado en el carril de la institucionalidad a cambio de la candidatura a la presidencia municipal.
Todo es viable y posible, nada es descartable y menos en política. Pero valdría la pena descifrar: ¿Porqué José Ramón Martell?, bueno, pues simplemente porque es un político potosino experimentado con 40 años de carrera y trayectoria dentro del PRI; en la administración pública y en el ámbito del poder legislativo.
Que no trae el lodo chicloso de la huasteca en las suelas de sus zapatos, también es cierto, pero ¿quién puede negar que la jugó bien dentro del equipo de Emilio Gamboa Patrón, actual líder de la representación parlamentaria del PRI en el Senado de la República,- grupo inclu-yente y disciplinado que espera recibir del presidente la bonificación para los amigos, y en el cual podría estar operando ya como avanzada el Delegado del CEN, Jaime Santoyo Castro?
De que Martell López está desarraigado, que tiene muchos años fuera de San Luis Potosí, etcétera, en poco o nada tiene que ver en una decisión dentro del PRI. Excepto, Teófilo Torres Corzo que fue colocado en el Interinato y después Fernando Toranzo Fernández, que fue sustraído del sector oficial y montado en la candidatura, todos los ex gobernadores estaban o se fueron a Chilangolandia a probar fortuna y a cuajar proyectos políticos personales.
¿A poco Antonio Rocha Cordero, o Leopoldino Ortiz Santos, o Gonzalo Toribio Martínez Corbalá, o Fausto Zapata Loredo, vivían en San Luis Potosí o hicieron larga vida en tierra potosina antes de gobernar el estado?, por el tiempo que fuere. ¡Claro que no! Si acaso, Gui-llermo Fonseca Álvarez, Florencio Salazar Martínez y Horacio Sánchez Unzueta, mantuvieron raíces en su estado, Fernando Silva Nieto casi siempre estuvo en México, y de hecho hoy lo está, pero jugándosela ahora por el PRD.
El arraigo cuestionado para José Ramón Martell, no es una limitación. En todo caso, el único inconveniente es que al huasteco ya le gano el tiempo y la edad. No se le ve cansado como al Fausto Vallejo, de Michoacán, pero podría no ser una garantía de triunfo y eso lo sabe muy bien el círculo central en el poder. En el PAN también lo saben y por ello están a la espera de que le pongan a alguien “de pechito”. Hasta pronto.
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