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Semana del 08 de Noviembre al 14 de Noviembre de 2013

¿Contamos realmente los mexicanos con el derecho a la salud?

¿Contamos realmente los mexicanos con el derecho a la salud?

Simón Vargas Aguilar



El 28 de marzo de 2012, en el marco del evento Un Gobierno democrático que rinde cuentas, el entonces presidente Felipe Calderón dijo: “En este Gobierno hemos hecho realidad, por primera vez, el derecho a la salud de todos los mexicanos. Éste es un logro incontestable en la actual Administración. Durante años, la salud en México fue privilegio de quien podía pagarla. La mayoría de la gente no tenía acceso a la seguridad social (...) En el año 2000, menos de la mitad de los mexicanos tenía algún seguro médico público, 45 millones; en 2005 ya íbamos en 62, pero hoy, en 2012, marzo del 2012, ya hay casi 107 millones de mexicanos con acceso a la salud (...) Quiere decir que en los últimos seis años le hemos dado acceso a la salud, a servicios médicos, a más gente a la que se dio acceso en todo el Siglo XX en nuestro país (...) Por eso digo con orgullo que éste es el sexenio de la salud”.

Nada más alejado de la realidad. Si el período transcurrido entre el 2006 y el 2012 hubiera sido realmente el sexenio de la salud: Irma López Aurelio –indígena mazateca– no habría dado a luz en el jardín de un hospital en Oaxaca; María del Carmen Oceguera León no hubiera tenido que esperar ser atendida por casi dos horas, para finalmente traer a su hijo al mundo en la sala de espera del Hospital de la Mujer en Tehuacán, Puebla; Susana Hernández Gómez –indígena tzotzil– no habría perdido la vida tras haber dado a luz, a causa de mala praxis, en un hospital en San Cristóbal de las Casas; y el jornalero José Sánchez Carrasco, no habría muerto en el completo abandono, después de que se le negara la atención por no contar con recursos para cubrir los gastos, en el patio del Hospital General de Guaymas, Sonora.

México está lejos de alcanzar la universalización del acceso a la salud, y como lo señaló recientemente Luis Durán Arenas, jefe del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNAM: “No se debe confundir la afiliación a un sistema de salud con cobertura universal, pues en el país hay 48 millones de personas sin acceso real a los servicios de salud”. Aunado a ello, en la última década, el gasto público en salud como porcentaje del PIB creció sólo en 0.5 por ciento, mientras que el gasto total per cápita en el 2010 apenas alcanzó los 604 dólares, cifra inferior a los 950 dólares que destinaron Brasil o Chile.

No obstante, estrechamente vinculada a la problemática de la universalización, se encuentra la sistemática violación del derecho a la salud de los mexicanos. De acuerdo con la CNDH: la negativa a proporcionar atención médica; la prestación indebida de servicios; la negligencia médica; y la obstaculización o negación del otorgamiento de prestaciones de seguridad social y de medicamentos, entre otros actos violatorios, encuentran sus orígenes principalmente en: la falta de médicos, especialistas y enfermeras; diagnósticos inadecuados; supervisión deficiente de pasantes; trato indigno; limitaciones de la infraestructura hospitalaria, recursos materiales y medicamentos.

Cabe señalar que, según datos de la Comisión, en el 2012 fueron presentadas 4 mil 616 quejas –385 por mes– por violaciones a la salud, y hasta mayo pasado ya se contabilizaban mil 723 –344 por mes–.

Por otra parte, los casos de negligencia médica –práctica nociva que ya en 1995 se ubicaba como una de las principales causas de queja ante la CNDH, superando a los problemas penitenciarios, la detención arbitraria y la incomunicación; y la cual tiene consecuencias fatales tales como fallecimiento, lesiones irreversibles, así como secuelas orgánicas y psicológicas– registraron un incremento de 425 por ciento de las quejas presentadas ante la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (Conamed) entre 2005 (mil 051) y 2011 (4 mil 468). En el 2012, se contabilizaron 17 mil casos de mala praxis –sólo un 5 por ciento fue resuelto a favor de las víctimas–, y las instituciones que más quejas recibieron por esta práctica fueron el IMSS y la Secretaría de Salud Federal con 30 y 20 por ciento del total, respectivamente.

En este contexto, debemos considerar que médicos, especialistas y enfermeras, son en gran medida responsables, tanto de las violaciones al derecho a la salud como de los casos de negligencia médica. Pareciera ser que los profesionales de la salud han olvidado el juramento de Hipócrates por el cual adquirieron la obligación de contribuir a la recuperación de los pacientes, en la medida de sus fuerzas y su juicio, a fin de evitar un daño adicional a los enfermos. Y es que, resultan ininteligibles y fuera de toda lógica las acciones de algunos de ellos, a través de las cuales han demostrado indolencia, falta de criterio, pero sobre todo, un alto grado de deshumanización y miseria.

Es cierto que en nuestro país suceden a diario miles de casos como estos, y no todos se convierten en la nota de ocho columnas en los diarios de circulación nacional, ni encuentran eco en la caja de resonancia que constituyen las redes sociales, sin embargo, es urgente y necesario encarar la problemática y contribuir a visibilizar a las personas, a las víctimas, a los seres humanos. La indignación y el enfado social que producen casos como los ocurridos recientemente, deben traducirse en esfuerzos continuos y focalizados por parte del Estado para garantizar adecuadas prácticas médicas, clínicas y hospitales bien equipados y abastecidos; médicos y enfermeras suficientemente capacitados, remunerados, comprometidos y supervisados.

 


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