Domingo, 08 de Febrero de 2026
CIUDAD VALLES, S.L.P.
DIRECTOR GENERAL.
SAMUEL ROA BOTELLO
Semana del 04 de Octubre al 10 de Octubre de 2013

Evitar desperdiciar alimentos: Un reto

Evitar desperdiciar alimentos: Un reto

Simón Vargas Aguilar



El pasado 11 de septiembre, en Roma, Italia, fue presentada la primera edición del estudio “La Huella del desperdicio de alimentos: Impactos en los recursos naturales” realizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el cual analiza a profundidad los efectos nocivos del despilfarro alimentario global en el contexto medioambiental.

Partiendo de la premisa de que anualmente, alrededor de un tercio de los alimentos producidos a nivel mundial se pierden o son desperdiciados, la metodología fue orientada para responder a dos preguntas clave: ¿Cuál es la magnitud de los impactos del desperdicio de alimentos en el medio ambiente? y ¿Cuáles son las fuentes principales de esos impactos, en términos de regiones, productos, y las fases de la cadena de suministros de alimentos?

Para tal fin, se dividió el mundo en siete regiones (Europa; Norteamérica y Oceanía; Asia Industrializada; África Subsahariana; Norte de África, Asia Occidental y Central; Sur y Sureste de Asia; y Latinoamérica), y se creó una lista de ocho productos altamente consumidos (cereales; raíces amiláceas; oleaginosas y legumbres; frutas; carne; pescados y mariscos; leche y huevos; y vegetales), con el objetivo de analizar sus interacciones e identificar los puntos críticos en lo que respecta a las afectaciones que el desperdicio de éstos genera por concepto de huella de carbono, huella hídrica, las superficies que
requieren, así como su impacto a la biodiversidad.

En lo que respecta a la huella de carbono que genera el desperdicio de alimentos –entendida como la emisión total de gases de efecto invernadero de los productos desperdiciados, expresado en kilogramos de CO2– se estima en 3 mil 300 millones, y si esta cifra fuera considerada como la emisión de un país, se ubicaría en el tercer lugar, solo por detrás de Estados Unidos (7 mil 300 millones) y China (7 mil millones).

En ese sentido, los productos que más contribuyen a incrementar la huella de carbono son los cereales, que representan 34 por ciento del total de las emisiones, la carne y los vegetales (con 21 por ciento cada uno). En tanto, que la región de Asia Industrializada genera el 35% del total de las emisiones de carbono a causa del desperdicio de arroz. Cabe señalar que a nivel global, la huella de carbono del
desperdicio de alimentos es de 500 kilos de CO2 anuales per cápita.

Por otra parte, la huella hídrica –el consumo de agua necesario para producir alimentos, que posteriormente son desperdiciados–, genera una huella hídrica de 250 kilómetros cúbicos, cifra que equivale a 3 veces el volumen del Lago de Ginebra o al caudal anual del río Volga. Nuevamente, los cereales son el commodity cuyo desperdicio contribuye en mayor medida a incrementar la huella hídrica con 52 por ciento del total, seguido de las frutas (18 por ciento). Anualmente, la cantidad de agua promedio perdida a causa del despilfarro de alimentos alcanza los 38 metros cúbicos per cápita.

Mientras tanto, el monto total de los alimentos desperdiciados, requirió mil 400 millones de hectáreas para su producción, equivalentes al 28 por ciento de la tierra cultivable del mundo. De esta forma, la producción de carne y leche –la más desperdiciada–necesitó del 78 por ciento de total de esa extensión, y la región de Norte de África, Asia Occidental y Central desperdició dichos alimentos, los cuales ocuparon hasta el 85 por ciento de sus tierras no cultivables.

Finalmente, en lo que respecta a los daños a la biodiversidad, el desperdicio de alimentos se da en la fase de producción agrícola, ya que para satisfacer la demanda se deforestan selvas y bosques, principalmente en África Subsahariana y Latinoamérica, en donde entre 1980 y el 2000, más de 55 por ciento de las nuevas tierras cultivables se generó a causa de este proceso. Asimismo, el 66 por ciento de las plantas y las especies animales se encuentran bajo amenaza de extinción a causa de la agricultura.

En este contexto, el estudio señala que los costos económicos totales del despilfarro de alimentos a nivel mundial (excluyendo pescado y mariscos) rondan los 750 mil millones de dólares, y que los commoditiesmás desperdiciados son los vegetales, cuyo desperdicio representa el 23 por ciento del monto estimado; la carne (21 por ciento); las frutas (19 por ciento), y los cereales (18 por ciento). Mientras que Asia Industrializada, y las zonas Sur y Sureste de ese mismo continente, contribuyen con el 31 y el 18 por ciento del costo total del desperdicio, respectivamente.

Frente a este panorama, la FAO recomienda a los gobiernos incentivar el desarrollo de mejores procesos de recolección, almacenamiento, procesamiento, transporte y venta de alimentos; impulsar la conciencia sobre esta problemática a través de campañas; impulsar el mejoramiento los hábitos alimenticios de la población; y reciclar los desperdicios mediante el compostaje, el cual puede reducir hasta en 150 kilos la cantidad anual de residuos de alimentos que se generan en los hogares.

De no tomar medidas al respecto, el mundo podría enfrentar severos problemas tanto para mantener la producción de alimentos en las próximas décadas, como para incrementarla efecto de alcanzar la ampliación de hasta 60 por ciento, que se necesitará para satisfacer las demandas de la población global en el 2050.

 


emsavalles© 2006 - 2026 Todos los derechos reservados. Queda prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos sin previa autorización.
Emsavalles Publicidad, Escontría, 216-A, Zona Centro, Ciudad Valles, S.L.P. Tel:481-382-33-27 y 481-381-72-86. emsavalles@hotmail.com. contabilidad@emsavalles.com
No. de Certificado de Reserva Otorgado por el Instituto Nacional del Derecho de Autor: 04-2021-071615041800-203 04-2022-080212185100-30.