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SAMUEL ROA BOTELLO
Semana del 16 de Agosto al 22 de Agosto de 2013

Las agresiones psicológicas son comunes en el noviazgo

Las agresiones psicológicas son comunes en el noviazgo



Datos de la Encuesta Nacional sobre Violencia en el Noviazgo realizada por el Instituto Mexicano de la Juventud (Imjuve), revelan que 76 por ciento de los jóvenes mexicanos de entre 15 y 24 años ha sido víctima de agresiones sicológicas en sus relaciones, 15.5 por ciento experimentó incidentes de violencia física y, en el caso de las mujeres, 16.5 por ciento vivió al menos una experiencia de ataque sexual.
Son precisamente las mujeres las que más padecen las agresiones en esta etapa de las relaciones de pareja; la mayor proporción de personas que reciben agresiones físicas son ellas (61.4 por ciento), además, constituyen las dos terceras partes de quienes reportaron haber resultado forzadas a tener relaciones sexuales por sus novios.

Cita el Imjuve que, en síntesis y de acuerdo a expertos, las solteras de 15 a 24 años enfrentan agresiones emocionales, físicas y sexuales, y que en consecuencia existe un patrón que atender porque abona la perpetuación de la dominación de género; entonces, la violencia en el noviazgo representa uno de los más graves problemas sociales que actualmente se enfrentan en el país.

Se refiere también a la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares, que arrojó que 25.6 por ciento de las jóvenes solteras de 15 a 24 años, enfrentan violencia emocional, seguida de física, sexual y económica.

La medición indica que en 21 por ciento de los casos, las víctimas de violencia en el noviazgo reportaron la presencia de moretones o hinchazón; ardor o sangrado vaginal en 4.8 por ciento; cortadas, quemaduras, fracturas, pérdida de dientes, un aborto o parto prematuro en 5.7 por ciento, y 10 por ciento de las jóvenes tuvo que recibir atención médica.

En el caso particularmente de universitarios, mencionan que la violencia sufrida por unos y por otras no es equiparable, y que por lo mismo ésta debe analizarse diferenciando las especificidades para cada uno de ellos. En particular, la violencia que sufren las mujeres puede más claramente entenderse como un patrón que abona hacia la perpetuación de la dominación de género, en comparación con la reportada por los varones.

Esto es parte del análisis que en su libro Violencia en el noviazgo entre jóvenes mexicanos, Roberto Castro e Irene Casique, académicos del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM, hacen sobre los datos obtenidos en la encuesta sobre este tema del Imjuve, de acuerdo a la información de la propia institución.

El Inmuje se remite también a estudios realizados por Eréndira Pocoroba Villegas, del posgrado de la Facultad de Psicología (FP) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que revelan que existen tres ejes en los que se reproduce el orden de género en este problema, en particular contra las mujeres:

En el primero, se repite la concepción sujeto-objeto, donde se considera a la mujer un objeto y, por tanto, le resta la capacidad reflexiva y racional, que es parte de los componentes otorgados a los sujetos para participar en espacios públicos y políticos, entre otros. "Los hombres suponen que la mujer con la que han establecido un noviazgo es de su propiedad y controlan el uso de su cuerpo y su ejercicio sexual, mediante la regulación constante de su vestimenta: su escote, el largo de la falda o de su cabello."

El segundo tiene que ver con la reiteración del orden de género en cuanto a diferenciar dicotómicamente lo masculino de lo femenino. Los varones "tienden a limitar cierta gama de expresiones afectivas y a exaltar el interés sexual como un elemento natural, mientras de las mujeres se espera que restrinjan su sexualidad y sean más recatadas; por lo demás, ellas son percibidas con mayores facultades para el trabajo emocional".

El último eje reproduce el ordenamiento social mediante la división, socialmente construida, de los espacios público y privado. "Una manera de ejercer violencia emocional es devaluarlas, humillarlas y degradarlas si, por ejemplo, deciden acceder a espacios que social y tradicionalmente se vinculan a lo masculino. Estas creencias y normas conforman la base para justificar, minimizar, trivializar, incluso naturalizar la violencia contra ellas en este tipo de relaciones".

- Le siguen en incidencia el ataque sexual y la violencia física
- Las mujeres son las principales víctimas, revela el Imjuve

 


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