Simón Vargas Aguilar
El pasado fin de semana, Tamaulipas, Coahuila, Chihuahua y Zacatecas fueron escenario de tormentas atípicas y granizadas. En Nuevo Laredo, al menos seis colonias quedaron inundadas, por lo que el gobernador de Tamaulipas, Egidio Torre Cantú, activó un operativo de salud y ordenó el despliegue de brigadas epidemiológicas.
En Coahuila y Chihuahua, las autoridades llevaron a cabo una valoración de los daños provocados en los campos de cultivo, concluyendo que éstos no representan un impacto considerable en el nivel de producción de diversos plantíos.
En Zacatecas, las tormentas provocaron la muerte de dos personas y daños en decenas de viviendas. Y es que, académicos de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro de Coahuila, señalan que los cambios bruscos de temperatura, así como las raras tormentas que se han presentado son consecuencia de la falta de conciencia ecológica y del cambio climático.
Asimismo, el Centro Nacional de Prevención y Control de Enfermedades (CENAPRECE) señaló que el aumento en la actividad del volcán Popocatépetl provocó un descenso en la calidad del aire en la zona metropolitana del Valle de México, incrementando los padecimientos respiratorios, así como casos de conjuntivitis y dermatitis en la población.
Esta disminución de la calidad del aire derivó en el establecimiento de la fase de Precontingencia Ambiental, misma que tuvo una duración de tres días; y es que, en lo que va de 2013, la Comisión Ambiental Metropolitana (CAM) ha declarado dicha fase en 6 ocasiones, de las cuáles 4 han sido en el último mes; contrastando con la cifra de 2012, cuando sólo se registraron 3.
En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que las partículas suspendidas como el dióxido de carbono, vapores de combustibles, solventes, ozono, dióxido de nitrógeno y plomo, afectan a más personas que cualquier otro contaminante.
Además, el director general de la Organización de Desarrollo Industrial de la ONU, Kandeh Yumkella, ha declarado que "la contaminación del aire está causando más muertes que el VIH o la malaria juntos, ya que un estudio de la OMS, publicado en 2012, halló que 3.3 millones de personas en el mundo mueren de forma prematura debido a que las partículas tóxicas causan enfermedades como neumonía o cáncer".
Por su parte, el estudio Global Burden of Disease: Generating Policy, Guiding Evidence, realizado por el Instituto para Métricas de Salud y Evaluación de la Universidad de Washington, que abarcó el período de 1990 a 2010, señala que México tiene la tasa de mortalidad más alta de América Latina por contaminación ambiental.
Y es que, la OMS destaca que durante 2010, en México murieron 14 mil 700 personas de padecimientos y enfermedades causadas por la contaminación, situación que se agrava, según el secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Juan José Guerra Abud, por la emisión anual de 71 millones de toneladas de contaminantes atmosféricos, mismos que inciden en el calentamiento global y sus repercusiones.
En este sentido, el Centro Mario Molina para Estudios Estratégicos sobre Energía y Medio Ambiente, explica que el clima "es un conjunto complejo en el que interactúan muchos factores como la radiación solar, los parámetros de la Tierra y su órbita, la composición de la atmósfera y el ciclo del agua, así como las características de la superficie terrestre y de la biósfera", por lo que la alteración de alguno de ellos puede derivar en el incremento de la temperatura del planeta, la cual, durante el siglo XX, registró un aumento de 0.7 grados centígrados.
Ante esto, investigadores del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM, destacan que las altas temperaturas y el cambio climático son factores que inciden directamente en el aumento de episodios de contaminación atmosférica grave. Asimismo, son responsables del incremento de las precipitaciones pluviales en lugares que ya son húmedos y en el aumento de la intensidad, duración y extensión geográfica de la sequía.
Por lo que, como destaca la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), si el mundo continúa "con el modelo actual de generación de energía, para 2050, los combustibles fósiles suministrarán -aproximadamente- el 85 por ciento de la demanda energética, lo que supondrá un aumento del 50 por ciento de gases de efecto invernadero y de emisiones, empeorando, aún más, la calidad del aire". Asimismo, prevé que en 2050 "la contaminación atmosférica se convertirá en la principal causa ambiental de mortalidad prematura, por encima de aguas insalubres, con una proyección que pasará de más de un millón de muertes al año (en la actualidad) a 3.6 millones anuales".
En consecuencia, resulta imprescindible que los distintos órdenes y niveles de gobierno trabajen en coordinación para definir metas, establecer políticas públicas y elaborar estrategias de concientización para la población en torno a las transformaciones derivadas del cambio climático, ya que la contaminación atmosférica y la presencia de fenómenos naturales representan un riesgo real para el desarrollo y el bienestar de la sociedad.
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