Domingo, 08 de Febrero de 2026
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Semana del 22 de Junio al 28 de Junio de 2012

¿Por qué la crisis española nos afecta?

¿Por qué la crisis española nos afecta?

Víctor Manuel Tovar González



En los próximos renglones amigo lector de “EMSAValles”, voy a intentar explicarle, porque lo que pasa en España afecta su bolsillo. Es cierto con España nos unen lasos de sangre, afecto y económicos, pero son estos últimos precisamente los que han provocado que el “solido” peso según Calderón, se debata en una devaluación.

La economía mundial vive desde 2007 una etapa de acusada inestabilidad. La sucesión de distintas perturbaciones, la retroalimentación de los efectos que se han ido generando entre el sector financiero (el dinero) y la economía real (la producción de bienes y servicios), el rápido deterioro de la situación fiscal en numerosos países, las dificultades que muchos de ellos están mostrando para volver a crear empleo y, por último, el agravamiento de la crisis de deuda pública y privada en la zona del euro son factores que, sin duda, están provocando que el ritmo de la salida de la recesión esté siendo más lento que lo previsto inicialmente y que siga rodeado de una elevada incertidumbre, especialmente en Europa.

Hablemos claro y profundo. Antes que nada debemos condenar una economía volcada únicamente en el beneficio personal. El bienestar social nada dice para muchos ciudadanos. Se habla de europeizar la economía social de mercado, pero apenas se mueve ficha alguna. El presidente del gobierno español acaba de venderles a los españoles como un logro, la concesión de una línea de crédito europea de cien mil millones de Euros. Si en verdad hubiese una conciencia europeísta, ante un país con una situación muy delicada, todos acudirían a su auxilio.

La economía española se ha visto muy afectada por los desarrollos anteriores, pues los desequilibrios que había acumulado en la fase de auge la hacían particularmente vulnerable a cambios en las condiciones macroeconómicas y financieras o en las propias expectativas sobre la continuidad de ese ciclo expansivo. La crisis financiera internacional precipitó la corrección de los excesos inmobiliarios y de endeudamiento del sector privado que caracterizaron la etapa de alto crecimiento que precedió a la recesión.

El deterioro del escenario macroeconómico y, de manera singular, del empleo incidió muy negativamente sobre las finanzas públicas y sobre la situación de las entidades financieras cuyos balances mostraban una mayor exposición al riesgo inmobiliario. España entró en recesión en el segundo trimestre de 2008 y permaneció en esa situación hasta el primero de 2010, fecha en que inició una modesta recuperación que se ha quebrado en la segunda mitad de 2011, ante la intensificación de la crisis de la deuda pública y privada y su generalización a un número cada vez mayor de países de la zona euro.

Es evidente que el elevado grado de sincronía de la crisis a nivel internacional y las complicaciones adicionales que comporta la crisis de la zona del euro, que afecta a la economía española con particular intensidad, están dificultando la recuperación. Es sabido también que la absorción de los desequilibrios macroeconómicos que se generaron en España durante la etapa expansiva está condicionando la trayectoria de salida de la crisis.

Pero cabe preguntarse si otros factores vinculados al insuficiente grado de adaptación a la estabilidad macroeconómica que requiere la pertenencia a la Unión Europea Monetaria –y que fueron, en parte, responsables de esos desequilibrios- entorpecen o retrasan el retorno a pautas de crecimiento más sólidas.

No usemos palabras banales, España está en una situación crítica. La línea de crédito europea para la banca española es un rescate financiero en toda regla, en la medida que se va a prestar o inyectar capital a entidades bancarias que se encuentran en peligro de bancarrota, para salvarlas de la quiebra, ruina o insolvencia. Y, a mi juicio, motivado por la necesidad de evitar un rescate mayor ante la poca fluidez del crédito. Al parecer, ha sido el gobierno español quien ha presionado hasta conseguir este préstamo, en condiciones ventajosas dicen (los gobernantes), pero que al final pagarán los contribuyentes (¿no les recuerda el FOBAPROA mexicano?). Sin duda, habrá un costo, pero debiera ser para los banqueros, no para los contribuyentes.

Téngase en cuenta que jamás hay solución que no tenga un precio. Precisamente, en 2002, el Banco Mundial hizo un estudio según el cual los rescates financieros cuestan un promedio de 13% del PIB al país que los lleva a cabo (también recuerde amigo lector. ¿Cuánto nos a costado a Ud. Y a mi nuestro rescate bancario?).

La desesperanza inunda a la sociedad española al ver que la corrupción no cesa, que las instituciones siguen desprestigiadas, y que la austeridad la soportan todos, menos los líderes de la banca, de la política o del sindicalismo. Se han cargado la ilusión de los jóvenes, el tejido empresarial, la clase media, y nadie se fía de nadie. España necesita líderes con conciencia de servicio, con capacidad de trabajo y altura de miras, responsables (caramba cada vez se nos parece más la madre patria).

Pero amigo lector. Le quiero informar, que de entre los bancos rescatados en España no se encuentran ni BBV, ni Santander. ¡Pues claro! Estos bancos operan en nuestro querido y “solido” México, son las joyas de la corona de la banca española, son las únicas empresas bancarias de la península que operan con ganancias. Entre las dos absorben el 40% de la operación bancaria nacional.

Se lo explicare en breves palabras, por que esos bancos ganan a costa de los mexicanos. Una de las clasificaciones de las tasas de interés corresponde a las activas y pasivas, siendo las primeras aquellas tasas que los bancos fijan para otorgar créditos, mientras que las segundas, son las tasas de interés que se fijan para pagar a los ahorradores. A la diferencia entre estas dos tasas se denomina margen de intermediación.

Para el caso de México, las tasas activas expresadas por los créditos al consumo (aquellos que se utilizan para comprar bienes duraderos), alcanzan porcentajes reales por arriba del 50%, ya que la mayoría de veces se utilizan las tarjetas de crédito para ello, en el caso de las tasas para adquisición de vivienda y las tasas comerciales o empresariales se ubican en promedio en el 15% y 16% respectivamente.

Para conocer las tasas de interés pasivas debe tomarse como referencia el costo de captación porcentual del público a plazo, que es la tasa de interés que paga el intermediario financiero al público en general que deposita sus recursos a plazo en dicha entidad.

La tasa de interés pasiva presenta una ligera tendencia a la baja a partir de septiembre de 2005, la cual se ubicó en 7.7%, mientras que para enero de 2009 fue de 6.8% y al cierre de marzo del 2011 fue del 4.25%.

El elevado margen de intermediación que existe entre las tasas de interés de tarjetas de crédito bancario y las tasas de interés pasivas ha alcanzado hasta un 66% dependiendo de cada banco. Esto es una clara muestra de la utilidad financiera que representa el negocio del crédito para los bancos en México. Ello sin considerar los elevados importes de las comisiones que cobran por casi cualquier evento: apertura de crédito, trámites y estudios de crédito, reporte de buró, por anualidad, por disposición, por transferencia, por cheque, por pago de servicios, por domiciliación, etc. Tan importante ha sido este negocio en nuestro país, que desde hace algunos años, del total de utilidades reportadas a nivel mundial por los principales bancos: BBVA Bancomer y Santander, más del 33% han sido obtenidas en México. ¿Y qué crees? que lo sorprendente de ello es que los dos son españoles.

Ahora les resultara claro, que estas entidades bancarias en estos momentos de crisis, estén repatriando utilidades a sus matrices en España, saqueando nuestra reserva, y al haber una gran demanda de dólares por estos bancos, se devalúe el peso, afectándonos a los mexicanos.

Pero no tiene la culpa el indio, si no el que vendió los bancos cambiándolos por espejitos.

 


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