Domingo, 08 de Febrero de 2026
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SAMUEL ROA BOTELLO
Semana del 24 de Diciembre al 30 de Diciembre de 2010

¡No a Santa Claus!

¡No a Santa Claus!

Víctor Manuel Tovar González



En la época Navideña en lugar de aferrarse tanto en compras se debería instar en fomentar los valores morales, en compartir con la familia pero no sólo intercambiando regalos, sino enseñando a los demás, a los hijos, que hay cosas más importantes en la vida y para la vida como la benevolencia, la gratitud, la honestidad, la lealtad, el respeto y lo más importante, el amor al prójimo.

Los valores morales son útiles a lo largo de toda la vida y se deben fomentar durante cada uno y todos los días del año, pero que mejor ocasión para afianzarlos que en Navidad cuando todos se reúnen en paz para compartir

¿Se celebra la Navidad con el propósito de incrementar el consumismo en ésta sociedad?, o ¿son las personas las que han desviado el verdadero sentido y significado de la Navidad?

Si se analiza la situación, la navidad es una palabra derivada de natividad, cuyo significado es natalicio, lo que indica que la Navidad se originó según los Evangelios de San Mateo Y San Lucas en el nuevo testamento de La Biblia, con el original propósito de celebrar el 25 de Diciembre el nacimiento de Jesucristo el hijo de Dios. Esto responde la primera pregunta.

En la actualidad las personas consciente o inconscientemente lo que menos hacen es recordar el verdadero origen de la Navidad y por ende, se dedican al consumismo extremo, se puede ver en las noticias y periódicos de todo el mundo, en internet que en los meses de Noviembre Y Diciembre los centros comerciales son abarrotados por multitudes de personas ansiosas por comprar, lo cual responde la segunda pregunta, la sociedad permeada hoy día por el consumismo es la que ha desviado el origen de esta época.

La Navidad no se hizo para fomentar ni el consumismo, ni el materialismo, sino para celebrar en armonía, para regocijarnos espiritualmente y recordar a través de los años el nacimiento de Jesucristo en Belén.

Hoy, la humanidad vive la llamada sociedad de consumo, que apareció como consecuencia de la producción en masa de bienes, que reveló que era más fácil fabricar los productos que venderlos, por lo que el esfuerzo empresarial se desplazó hacia su comercialización (publicidad, marketing, venta a plazos, etc.).

Concretamente, fue partir de la Segunda Guerra Mundial, en la década de los 50, cuando la producción cobró una gran importancia, contribuyendo a aumentar las necesidades; entre otras causas, porque las exigencias del propio desarrollo capitalista condujeron a una situación en la que la demanda del consumidor debía ser a la vez estimulada y orientada, en un mercado en constante expansión y transformación cualitativas internas, como consecuencia del cambio estructural del primitivo capitalismo de producción en el que podemos llamar neocapitalismo de consumo.

En la sociedad postindustrial, el crecimiento económico se vincula, sobre todo, a la necesidad de conquistar nuevos mercados (lo que otorga especialísima importancia a la publicidad). Es una sociedad que necesita más consumidores que trabajadores. Es en este entorno en que cambia el significado de la Navidad.

Hoy día los niños apabullados en esta vorágine consumista y publicitaria, creen que la navidad es la época de Santa Claus, ese ser mítico regordete, paladín del consumismo, que se la vive regalando a los niños. Ya pocos saben, que lo que se celebra es la natividad de Jesucristo, y menos saben que el regordete de marras es un invento de la Coca cola para vender.

En 1931, El artista gráfico Haddon Sundblom y otros publicistas que trabajaban para la empresa Cocacola Company, crearon un tipo gordito y bonachón, con apariencia de un dulce abuelito, con grandes ojos brillantes, que vive en el Polo Norte y que trae regalos a los niños en la navidad. Santa Claus nace pues con la campaña publicitaria de la empresa de bebidas Coca-Cola, en la Navidad de 1930. Como cartel anunciador de su campaña navideña, la empresa publicó una imagen de Santa Claus escuchando peticiones de niños en un centro comercial.

Vestido de color rojo con ribetes blancos, que eran los colores oficiales de Coca-Cola. El personaje estrenó su imagen, con gran éxito, en la campaña de Coca-Cola de 1931, y el pintor siguió haciendo retoques en los años siguientes. Muy pronto se incorporó a sí mismo como modelo del personaje, y a sus hijos y nietos como modelos de los niños que aparecían en los cuadros y postales. Los dibujos y cuadros que Sundblom pintó entre 1931 y 1966 fueron reproducidos en todas las campañas navideñas que Coca-Cola realizó en el mundo, y tras la muerte del publicista en 1976, su obra ha seguido difundiéndose constantemente.

Fue tal el éxito de esta campaña que el tal Santa Claus se volvió el símbolo de la Navidad. Abandonemos esta idea, inculca a tus hijos el verdadero significado de la Navidad.

Que la Navidad sea una época de reflexión, una época de fortalecer los valores morales entre la familia, amigos, conocidos y no conocidos, y no solo de consumismo. Así que en esta navidad hay que esforzarse por ser mejores personas, mejores seres humanos y ese es el mejor regalo que se puede heredar a este mundo. ¡No a Santa Claus! Recuerda tu siempre tienes la mejor opinión.

 


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