Víctor Manuel Tovar González
La XVI Conferencia Internacional sobre Cambio Climático se celebrará del 29 de noviembre al 10 de diciembre de 2010. Esta conferencia será organizada por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), un organismo de la ONU, que organiza conferencias anuales desde 1995. El objetivo de la conferencia será concluir un acuerdo jurídicamente vinculante sobre el clima que se aplica a partir de 2012, después de que la Conferencia de Copenhague de 2009 fracasó en encontrar tal acuerdo.
El nombre oficial de la reunión es “16ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático” (COP 16), y sirve asimismo como 6ª Conferencia de las Partes del Protocolo de Kyoto. Protocolo que tiene como punto principal la reducción de gases de efecto invernadero. Los medios se refieren normalmente a ella como Cumbre del clima 2010.
La citada cumbre (COP 16), que se realiza en Cancún del 29 de noviembre al 10 de diciembre del 2010, abre grandes esperanzas para la humanidad, los representantes de 192 países podrían establecer un “fondo ambiental” que se ocupe de la ayuda financiera relativa al cambio climático para países en desarrollo; empezar a aplicar reducciones significativas en las emisiones de gases de efecto invernadero, establecer un sistema de transparencia y rendición de cuentas en lo concerniente a la reducción de la huella de carbono, y hacer avanzar rápidamente los programas de adaptación al cambio climático y protección forestal.
El cambio climático, provocado por la emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI) y en especial del dióxido de carbono (CO2), es el azote de nuestro tiempo y existen evidencias considerables de que la mayor parte del calentamiento global ha sido causado por las actividades humanas. Hoy día, casi todas las actividades que realizamos (transporte, producción, alimentación, etc) y bienes que poseemos y utilizamos (bienes de consumo, de capital, hogar, etc) implican consumir energía (proveniente principalmente de fuentes fósiles), lo que significa contribuir a incrementar las emisiones de CO2 a la atmósfera.
La HUELLA DE CARBONO (medición de la cantidad de CO2 emitido a través de la utilización de combustibles fósiles), representa una medida para la contribución de las organizaciones a ser entidades socialmente responsables y un elemento más de concientización para la asunción entre los ciudadanos de prácticas más sostenibles.
Con esta iniciativa se pretende cuantificar la cantidad de emisiones de GEI, medidas en emisiones de CO2 equivalente, que son liberadas a la atmósfera debido a nuestras actividades cotidianas o a la comercialización de un producto. Este análisis abarca todas las actividades de su ciclo de vida (desde la adquisición de las materias primas hasta su gestión como residuo) permitiendo a los consumidores decidir qué producto comprar en base a la contaminación generada como resultado de los procesos por los que ha pasado.
La medición de la huella de carbono de un producto crea verdaderos beneficios para las organizaciones. La huella de carbono identifica las fuentes de emisiones de GEI de un producto. Esto por lo tanto permite definir mejores objetivos, políticas de reducción de emisiones más efectivas e iniciativas de ahorros de costo mejor dirigidas, todo ello consecuencia de un mejor conocimiento de los puntos críticos para la reducción de emisiones, que pueden o no pueden ser de responsabilidad directa de la organización.
Las emisiones de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera por la actividad humana son uno de las principales causantes del cambio climático. Cada consumidor emite de media al año casi 10.000 kilogramos, con actividades tan cotidianas como viajar, encender la luz o el aire acondicionado.
La huella de carbono. Se centra en concientizar a los ciudadanos sobre el impacto que tienen sus emisiones de dióxido de carbono (CO2) en el cambio climático y recalcar las diferencias entre países. Mientras un habitante de Mali apenas emite de media 50 kilos de CO2 al año, un estadounidense llega a los 21.000 kilos. México está por encima de los 5.000 kilogramos por persona y por año. La media de los países más industrializados es de 12.000 kilogramos.
La huella de carbono ha superado la capacidad de regeneración de recursos del planeta desde la década de los 80. Esto significa que si todos los habitantes de la Tierra consumieran como un norteamericano, se necesitarían al menos tres planetas como la Tierra, lo que desencadenaría una crisis mundial de primer orden. Los diez países con una mayor huella de carbono, es decir más contaminantes, son, en este orden, Estados Unidos, Australia, Kuwait, Suecia, Finlandia, Canadá, Dinamarca, Irlanda, Noruega y Francia. El 20% de la población que vive en ciudades ricas consume más del 60% del producto económico mundial y genera el 60% del total de los desechos. Su elevada huella energética las hace excesivamente dependientes del exterior. Así, por ejemplo, Londres supera en 125 veces la extensión de su región de referencia, Munich en 145 y Toronto en 287. En definitiva, el concepto de huella de carbono deja en evidencia que el modo de vida de los países más ricos no puede extenderse al resto del planeta, por lo que una economía mundial sostenible exige una reducción del consumo de dichos países.
Tras el fracaso del anterior encuentro en Copenhague. Que se había fijado como meta principal lograr un acuerdo para la reducción de gases de efecto invernadero a partir del 2012, los analistas por desgracia son poco optimistas, y ven muy difícil que en Cancun se logren alcanzar consensos. Por ello hay pocas expectativas de poder fijar un segundo periodo de compromisos del protocolo de Kioto, único acuerdo vinculante hasta la fecha sobre reducción de emisiones, que vence en 2012.
Sin embargo no todo es obscuro, los países participantes son optimistas respecto a la posibilidad de lograr acuerdos en reforestación, adaptación, financiación y transferencia de tecnologías. Uno de los temas en el que hay más consenso es el de implementar mecanismos para reducir las emisiones de deforestación y degradación de bosques (REDD+ por sus siglas en inglés) que se calculan son el 20 % de las emisiones globales de efecto invernadero.
. La deforestación produce la misma cantidad de contaminación igual que todos los coches, camiones, barcos y aviones del mundo, tenemos que vencer esta situación si queremos hacer frente al cambio climático. Cada segundo que se retrasa la intervención para detener la deforestación perdemos un área del tamaño de dos campos de fútbol. El tiempo no está de nuestro lado
El mundo pone en estos días sus ojos y esperanzas en Cancun. Nos queda poco tiempo, y ojala que no tengamos que decirles a nuestros hijos que no pudimos.
Como siempre Ud. Tiene la mejor opinión.
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