Lunes, 24 de Febrero de 2020
CIUDAD VALLES, S.L.P.
DIRECTOR GENERAL.
SAMUEL ROA BOTELLO
Semana del 24 de Enero al 30 de Enero de 2020

Menores, testigos de actos de violencia

Menores, testigos de actos de violencia

Mariel Sánchez


"Para muchos, permanecer a salvo consiste en cerrar puertas, ventanas y evitar los lugares peligrosos. Para otros, no hay escapatoria, porque la amenaza de la violencia está detrás de esas puertas, oculta a los ojos de los demás", Harlem Brundtland, Directora General de la Organización Mundial de la Salud, 2002.

En 1989, se realizó la Declaración de los Derechos del niño, todos los niños, niñas y adolescentes, este sector antes minimizado, pasó a ser considerado "sujetos titulares de derechos de alcance económico, social, cultural, civil y político".

Tiempo después, España adquirió este compromiso y, partir de allí, desarrolló distintas medidas legales y políticas que hicieron responsables del bienestar de los menores, al conjunto de las instituciones y a la sociedad, en general.

Con el paso del tiempo, se generaron grandes cambios sociales que han sido experimentados principalmente durante el siglo XX, donde se ha conseguido dirigir la mirada hacia otras necesidades que, a pesar de estar ahí, no siempre han recibido la atención que se merecen.

Una de las cuestiones que más preocupan en los últimos años es la situación en la que se encuentran todos aquellos niños y niñas que, sin ser aparentemente objeto de violencia, son espectadores de ella, ya sea como testigos mudos de actos de agresiones que van desde las más simples, hasta las fatales dentro del seno familiar; pero esto no sólo ocurre allí, sino en la calle, en la escuela, en cualquier lugar, en cualquier momento.

Recientemente en el municipio de Torreón, en el estado de Coahuila, Mex., ocurrió el caso de un menor que disparó y asesinó a su maestra de varios tiros con armas que llevaba escondidas entre las pertenencias guardadas en su mochila, luego de cometer el crimen, se suicidó, sus cuerpos quedaron uno frente al otro, destrozados del rostro, doblados cuales muñecos de trapo en medio de grandes charcos de sangre que inundaron el pasillo escolar. Las afectaciones psicoemocionales son profundas para los menores que fueron testigos de ataque armado y que por fortuna sobrevivieron.

Con fecha del 4 de diciembre del 2014 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la Ley General de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes (LGDNNA), la cual, conforme al artículo 10, tiene entre sus objetivos los de reconocer a Niñas, Niños y Adolescentes como titulares de derechos, así como garantizar el pleno ejercicio, respeto, protección y promoción de sus derechos humanos y establecer los principios rectores y criterios que orientarán la política nacional en la materia y las bases de coordinación entre la Federación, entre otros.

Fue en 2015 por primera vez, que el Presidente de la República Mexicana, las autoridades de todas las entidades federativas, los Poderes Legislativo y Judicial, la sociedad civil, el sector privado y académico, junto a niñas, niños y adolescentes, formalizaron la creación del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA).

La recién creada área, redactó en base a estudios, un mecanismo que tiene como una de sus principales atribuciones, generar políticas públicas para que este sector vulnerable, ejerza sus derechos humanos, ya no como objetos de protección, sino como responsables de decidir y opinar lo que consideran mejor para ellas y ellos.

Hay que recordar que las secuelas psicológicas y emocionales que pudieran tener los menores, no solamente son parte de "pleitos" entre personas.

El 18 de enero de 2019, en el municipio de Tlahuelilpan, Hidalgo, hombres, mujeres y menores, participaban sin ningún temor en actos de ordeña de un ducto de gasolina, cerca de las 19:10 de la tarde, una chispa provocó una grave explosión, testigos observaban como los que se encontraban en el huachicoleo ardían por la planicie pidiendo ayuda, envueltos en llamas. La tragedia dejó 137 muertos, ocho heridos, y más de 130 huérfanos, muchos de ellos vieron morir a sus padres. El impacto emocional, a un año de los hechos, es atendido por psicólogos.

Después de un hecho violento, los menores presentan ansiedad y miedo, aun cuando esos hechos no ocurrieron en sus hogares, esto, escuelas o comunidades, pero de los cuales tienen conocimiento.

Esta ansiedad puede presentarse a cualquier edad y puede aumentar cuando ha ocurrido en lugares que consideran seguros, como los centros escolares, parques, espacios comunitarios, entre otros. Esta ansiedad también puede estar presente en otras personas integrantes de la familia, por lo que es fundamental que cuenten con herramientas en estas circunstancias.

La SIPINNA, ha hecho varias recomendaciones dirigidas al entorno de los menores, para que aprendan a sobrellevar esos hechos que los han dejado marcados y que de no manejarse adecuadamente, podrían alterar su bienestar emocional, situación en la que sería necesario canalizarlos a áreas expertas para que los ayuden a superar lo vivido.

La dependencia señaló la importancia de no ocultar lo sucedido a los pequeños, pero tampoco bombardearlos con imágenes violentas, todo debe abordarse conforme a su edad, pero los adultos, padres, abuelos, maestros y/o cuidadores, deben mantenerse atentos de cualquier señal que altere la vida cotidiana de los niños.

Remarcan, que no se deben ocultar los hechos, pero no se debe evitar hablar de ello, pero habrá que cuidar el lenguaje aplicado, donde habrá cosas que no deberán comunicarles.

El pasado sábado 11 de enero, en un autobús urbano en Ciudad Valles, un sujeto alcoholizado, abusó sexualmente de una menor de 11 años, la pequeña fue tocada en sus partes íntimas por el hombre, quien rápidamente fue detenido por testigos de los hechos que afortunadamente intervinieron para proteger a la menor, luego de que presentara una crisis de ansiedad que llamó la atención de los pasajeros. Esto también es un acto de violencia.

La Academia Americana de Pediatría exhorta a madres, padres, docentes, proveedores de cuidado infantil y a todas las personas que trabajan con niñas, niños y adolescentes, a que filtren la información sobre las situación de violencia y que se las presenten de tal manera que pueda asimilarla, adaptarse y sobrellevar la situación.

Callar lo sucedido solamente podría agravar la situación emocional de los menores víctimas.

Tampoco debe forzarse a las niñas, niños y adolescentes a tratar el tema, en cambio, es sumamente importante darles la atención necesaria cuando se sientan seguros y listos para hablar.

Cuando los niños mayores y adolescentes estén observando el televisor, los adultos deberán supervisar y estar atentos a lo que ven, al final deberá existir una conversación amistosa sobre cómo se sienten con lo que miraron detalladamente.

La SIPINNA recomienda que si los adultos notan actitudes inquietantes y/o de ansiedad, es tiempo de canalizarlos con expertos, psicólogos o en su caso psiquiatras pero siempre bajo un manto de amor, paciencia y armonía dentro de los entornos primarios, el hogar y la escuela.

Proporcionar información adecuada para cada niño es imprescindible.

En el documento, se señala que, si hay casos donde niños con trastorno del espectro autista (TEA), son testigos de hechos violentos, es importante aplicar otros mecanismos de apoyo

Es importante que los niños, niñas y adolescentes no se alejen de sus rutinas para que puedan alcanzar, al cabo de un tiempo, la normalidad, aun cuando requieran apoyo especializado. La paciencia en los adultos, es básica.

Otro de los puntos tocados por la SIPINNA, es enseñarles a los niños, aprender a actuar en caso de que se presente una situación que los altere, para evitar mayores traumas, se les debe asegurar que los eventos trágicos que se intentan evitar son poco comunes y que su hogar es un lugar seguro para manifestar sus preocupaciones. Se debe reiterar el cariño y afirmar que serán cuidados ante dichos eventos.

Hay que recordar, que los adultos también requerirán ayuda especializada para sobrellevar la situación con los menores, de esta manera, se podrá salir adelante.

Entre las características señaladas para identificar si los menores requieren apoyo especializado, están:

Temporalidad: Si la ansiedad dura más de una semana y se manifiestan otras reacciones, es probable que se requiera ayuda profesional.

Alteraciones de sueño: Pueden presentarse problemas para conciliar el
sueño y/o permanecer dormido, dificultad para despertarse, aumento de sueño, pesadillas, caminar en sueños y otras alteraciones del sueño.

Problemas físicos: La niña, niño o adolescente podría quejarse de sentirse con cansancio, tener dolor de cabeza o un sentimiento generalizado de malestar físico.

Alimentación: Pueden presentarse alteraciones en el apetito, por ejemplo, que coman demasiado o menos de lo habitual.

Cambios en el comportamiento: La ansiedad puede afectar sus relaciones interpersonales como apartarse de sus amistades, su comportamiento en la escuela, estados de depresión o de irritabilidad, hiperactividad que no estaba presente antes, impaciencia exacerbada, más exigentes, realizar juegos obsesivamente como repetitivamente el evento traumático interfiriendo con sus actividades normales, pueden manifestarse signos de comportamiento regresivo, por ejemplo, una niña o niño que no tenía problemas de separación de sus padres puede volverse más apegado.

En los casos adolescentes, pueden comenzar o cambiar sus hábitos del uso del tabaco, el alcohol o el abuso de sustancias tóxicas.

Problemas emocionales: Los niños podrían sentir tristeza excesiva, depresión, ansiedad o miedos. Si madres, padres y personas cuidadoras están preocupadas, se sugiere contactar a su personal médico y/o pediátrico, o buscar ayuda profesional en salud mental.

facebook. emsavalles Noticias Publicidad
twitter. @emsavalles
sitio web. emsavalles.com
e-mail. emsavalles@hotmail.com

 


emsavalles© 2006 - 2020 Todos los derechos reservados. Queda prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos sin previa autorización.
Emsavalles Publicidad, Escontría, 216-A, Zona Centro, Ciudad Valles, S.L.P. Tel:481-382-33-27 y 481-381-72-86. emsavalles@hotmail.com. contabilidad@emsavalles.com
No. de Certificado de Reserva Otorgado por el Instituto Nacional del Derecho de Autor: 04-2016-022414285700-203.