Jueves, 15 de Noviembre de 2018
CIUDAD VALLES, S.L.P.
DIRECTOR GENERAL.
SAMUEL ROA BOTELLO
Semana del 01 de Noviembre al 07 de Noviembre de 2018

El factor Audomaro

El factor Audomaro

Juan Veledíaz


¿Cómo influyó el principal consejero en temas militares del presidente electo en la designación del nuevo secretario de la Defensa Nacional? Si algo tenía claro el general retirado Audomaro Martínez Zapata en este proceso de sucesión en la titularidad de la secretaría de la Defensa Nacional, era que había que romper con la inercia al interior de la cúpula militar que permitía se perpetuaran los mismos intereses de la camarilla castrense que durante 24 años ha copado los principales cargos en la dependencia.

Hubo un día en de 1989, poco después de que el entonces secretario de la Defensa Nacional Antonio Riviello Bazán ordenara crear la rama militar de Arma Blindada, que el entonces coronel de caballería Audomaro Martínez Zapata buscó darle un nuevo giro a su carrera.

El coronel Martínez Zapata se reclasificó y pasó a formar parte de las unidades blindadas que por entonces surgieron en la milicia mexicana. Nacían como parte de la planeación que el Estado Mayor de la Defensa Nacional había trazado para darle una mejor organización a las unidades con tanques y vehículos blindados.

Habían transcurrido 22 años desde que Martínez Zapata, nacido en 1948 en Cunduacán, Tabasco, se había incorporado como alumno del Colegio Militar comenzando su carrera en el ejército como oficial de caballería.

Fue como mayor cuando en 1980 conoció en Villahermosa a un joven director del Instituto Indigenista del gobierno de Tabasco llamado Andrés Manuel López Obrador. Martínez Zapata era por entonces subjefe de Estado Mayor de la 30 zona militar, donde había llegado comisionado después de haber estado varios años como oficial en la planta del EMDN.

Desde entonces su condición de paisanos y forma de ser abierta y directa de ambos, hizo que trabaran una amistad que los volvería a colocar frente a frente cuando López Obrador llegó a ser en el año 2000 jefe de Gobierno de la Ciudad de México. En ese entonces el general decidió seguir en servicio activo y no se sumó al equipo de su paisano.

Audomaro Martínez Zapata tuvo su último ascenso en el ejército en servicio activo en el año 2001, cuando ascendió al grado de general de brigada siendo director de Arma Blindada. Desde entonces tuvo cargos menores durante el sexenio de Vicente Fox en la milicia, y poco antes de que se retirara en el año 2006 el entonces candidato presidencial López Obrador lo invitó para que fuera jefe de seguridad en su campaña.

Fue a partir de ese año en que el general Audomaro, ya como militar en retiro, comenzó a analizar desde fuera al ejército manejado por las camarillas que, a él y otros militares de diferente nivel, los habían marginado.

El sexenio de Felipe Calderón Hinojosa fue prolífico en episodios donde se mostró y exhibió en diferentes facetas, el desgaste que produjo la llamada “guerra” contra el narcotráfico.

Para varios oficiales de alta graduación aquella campaña estaba destinada al fracaso desde su concepción. No había un plan con objetivos primarios, una estrategia de fondo y una línea que marcara el retiro de las acciones operativas. Por el contrario, el despliegue de fuerza se hizo con el paulatino desgaste de las tropas, una baja moral que se acrecentó durante el sexenio hasta llegar a romper la disciplina en la línea de mando, y sobre todo con un incremento como nunca se había visto de las denuncias por violaciones a los derechos humanos. El caso de la “Operación Conjunta Chihuahua”, con asesinatos a mansalva, desapariciones forzadas y torturas de detenidos es un expediente que sigue abierto en tribunales federales contra varios militares de distinta graduación.

Desde entonces y durante este sexenio el general Martínez Zapata no perdió el contacto con quienes habían sido sus subordinados y oficiales subalternos. Poco a poco se enteró cuáles fueron las fallas en la coordinación entre las fuerzas armadas, la falta de disciplina y la peligrosa infiltración del crimen organizado en varias unidades operativas en estados como Tamaulipas y Guerrero. De fondo estaba la desbordada cifra de asesinatos al final del sexenio que rompió récord histórico.

Con el sexenio de Enrique Peña Nieto el general Martínez Zapata vio cómo un antiguo compañero de su antigüedad, aunque del arma de infantería, era designado nuevo secretario de la Defensa Nacional.

Salvador Cienfuegos Zepeda había sido su contemporáneo en el Colegio Militar, se conocían bien y ambos habían tenido carreras diferentes. El actual secretario de la Defensa Nacional ascendió a general de división casi al terminar el sexenio de Fox, lo que lo convirtió en uno de los oficiales a seguir en el sexenio de Calderón. Martínez Zapata ya no ascendió y le llego la edad de retiro.

Pero nunca dejó de estar al tanto de lo que ocurría al interior de la milicia. Este ha sido un sexenio donde varios oficiales que conoció muy jóvenes llegaron al máximo rango del ejército.

Con uno de ellos tuvo trato por cuestiones de trabajo en el año 2012 en Tabasco, donde Martínez Zapata fue secretario de seguridad pública mientras al frente de la 30 zona militar estaba un joven general de brigada de nombre Luis Crescencio Sandoval González.

Con amigos en común, pese a que la distancia generacional en el Colegio Militar era más de una década, y eran de promociones muy diferentes en la Escuela Superior de Guerra, fue el trabajo y los problemas nacionales que vive el país lo que los hizo coincidir.

No hubo mas contacto durante mucho tiempo hasta que este año tras el triunfo electoral, el equipo de asesores de López Obrador en materia de fuerzas armadas analizó las hojas de servicios de todos los generales de división.

Lo que más llamó la atención del currículum del general Sandoval González no solo fue su curso de operaciones de apoyo a la paz, tomado en instalaciones del ejército canadiense en Ontario, sino que no formaba parte de ningún grupo de interés. Esto se desprendió tras analizar la temporalidad de sus ascensos, todos en tiempo y forma. Y sobre todo en su preparación profesional en instalaciones militares de Estados Unidos, más su roce internacional al participar como representante del ejército mexicano en reuniones y foros con fuerzas armadas de Europa y América.

La clave de su designación vino tras quedar comprobado que su nombramiento rompería con la “tradición” de nombrar a un general miembro de la plana mayor, actualmente es como comandante de la cuarta región militar en Monterrey. Y al no formar parte de ninguna camarilla al interior del ejército, se garantizaba por primera vez en mucho tiempo, que se rompía la “burbuja” de intereses creados alrededor del secretario designado.

Y en todo esto el general Audomaro pesó ante el presidente electo.

twitter. @elediaz424
sitio web. estadomayor.mx

 


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