Domingo, 08 de Febrero de 2026
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Semana del 30 de Mayo al 05 de Junio 2014

15 de Mayo. ¿Qué festejar?

15 de Mayo. ¿Qué festejar?

Víctor Manuel Tovar Glz.



“Si tuviera que escoger una reforma estructural para que México avance hacia un mayor crecimiento económico, sería la educativa “
Paul Krugman, Premio Nobel de Economía 2008.

Desde las teorías económicas se ha sostenido que la productividad de un trabajador es proporcional y funcional a la educación que el mismo ha recibido. En este sentido, una “mejora” del capital humano supone mayor productividad, porque se aumenta el nivel de conocimiento, habilidades y experiencias. Por otra parte, desde el estado, la especialización o formación en instituciones educativas formales, son factores de aumento de productividad, lo cual se recompensa con pago de salarios mayores, única fuente real de bienestar. Es decir, sin escuela de excelencia no hay ciudadanos de excelencia.

Cuando iniciaba el actual sexenio, el que estas líneas escribe asumía una posición optimista en cuanto a la reforma educativa, aunque prevenía del peligro de que solo fuese una mascarada, una simulación y también escribí, que ojala la mencionada reforma no solo fuese una venganza política contra la lideresa Elba Ester Gordillo.

En los días que corren, la marginación y la penuria educativa localizan a México en el lugar 55 en acceso a la educación a nivel mundial. Más de 34 millones de personas sufren rezago, analfabetismo o tienen apenas cuatro años de estudio. De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda del 2010, 6 de cada 100 hombres y 8 de cada 100 mujeres de 15 años y más, no saben leer ni escribir, 5 de cada 100 habitantes de 20 años o más, asisten a la universidad. Por lo que se estima que en México, 34 millones de personas están en rezago educativo; 7 millones son analfabetas; 1.4 millones de niños no asisten a la escuela; más de 1 millón 324 mil tienen menos de cuatro años de estudio, y hay un número inestimable de analfabetas funcionales (leen y escriben, pero no comprenden).

El modelo educativo que existe en México es insuficiente para sacar a un país adelante, no existen oportunidades iguales para todos, no existen recursos que apoyen la educación de todos los habitantes. Existen escuelas en poblaciones muy pequeñas y muy pobres donde no tienen sillas donde sentarse, donde no tienen libros ni materiales que se supone que deberían ser otorgados por el gobierno. No existe nada de esto porque a nadie le importa. Pero si existen profesores privilegiados por el “H” sindicato de trabajadores de la educación (no fue error las minúsculas) asignados a esas mismas escuelas que cobran más que el Presidente de la República. Ahora si tomamos el tema de las escuelas públicas en las ciudades, tienen sobrepoblación de estudiantes, no existe un control adecuado de instalaciones, materiales, etc. Maestros que no asisten a dar clases o simplemente días en los que cierran las escuelas porque los maestros se encuentran en juntas sindicales, otras muchas veces en convivios y eventos deportivos que deberían celebrarse los sábados o domingos o simplemente porque necesitan unas vacaciones. No hay la cultura de la disciplina, ni la formalidad.

Seguramente una de las razones de la mala educación de nuestro país es que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) ha mantenido a través de los años como prioridad, la defensa de sus prácticas corporativas e intereses en detrimento de la calidad educativa. Además, la mayoría del gasto en educación se dirige al pago de salarios, pero no crea Ud. que al pago del maestro de grupo, si no a la infinidad de zánganos comisionados a la organización sindical como lo demostró el Instituto Mexicano para Productividad (IMCO) en su informe “Opacidad educativa”; es decir, 90 por ciento del gasto en el sector se destina a nómina (la cual es muy opaca), la tasa más alta dentro de los países de la OCDE, mientras que los recursos para construcción y mejoramiento de escuelas son de los más bajos dentro de la organización. Así, queda poco dinero para desarrollar planes y programas de mejora continua, desarrollo efectivo de competencias para la vida, formación y capacitación de profesores, materiales didácticos, etc., es decir para que la escuela produzca verdadero capital humano. Razón por la que estamos muy lejos de los países nórdicos, donde los profesores de enseñanza básica son los mejor preparados.

En 2010, los resultados de la prueba del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA), aplicada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) a 57 países, revelaron que la mayoría de los jóvenes mexicanos de 15 años no tenían las competencias suficientes en matemáticas, lecto-escritura y ciencias. Durante el mismo año, los resultados de la prueba Excale, aplicada por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) a una muestra representativa de alumnos de tercero de primaria en las escuelas del país, sugirieron que 40% o más de los niños mexicanos no tienen competencias básicas en matemáticas o en redacción (INEE, 2010). Como hace casi una década, al revelarse por primera vez la mala actuación de los alumnos mexicanos en las pruebas internacionales, el debate sobre la calidad de la educación y los responsables de los malos resultados concentró los titulares de los medios de comunicación. Estos resultados son sin duda los que impulsan a los maestros a no querer las evaluaciones.

Uno de los señalamientos constantes, incluso antes de que se publicaran estos últimos resultados en pruebas nacionales e internacionales, involucró al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). En una conferencia organizada por la OCDE en 2011, representantes de este organismo declararon que el SNTE era un “lastre” para la educación en México. Un estudio comisionado por la Secretaría de Educación Pública sugirió, además, que los poderes que se le han otorgado al SNTE a lo largo de décadas son ahora un obstáculo para que la SEP gobierne efectivamente el sector educativo. Este estudio encontró que, a pesar de ser empleados del gobierno, es el aspecto sindical el más importante rector de las relaciones laborales entre los maestros y la SEP y llega, incluso, a dictar su rango de acción y responsabilidades. Directores y supervisores, por ejemplo, reconocieron responder mucho más a la autoridad sindical que a la educativa.

En el mundo actual, el país enfrenta el reto de un mundo más interconectado y competitivo, el conocimiento se ha convertido en factor clave del desarrollo económico y social internacional. El aumento de los flujos comerciales y de capitales, así como el uso intensivo de tecnología e información, exige a las sociedades y a las economías transformarse para competir en un mundo donde la creación, el uso y la difusión del conocimiento son cada vez más extendidos y determinantes. Vivimos en un tiempo donde la unión de ciencia, tecnología y técnicas económicas en los últimos años se simboliza en la frase «investigación y desarrollo» (I-D). A partir de aquí han surgido las industrias basadas en la ciencia (computadores, electrónica, óptica, polímeros) que dominan cada vez más el sector industrial de la sociedad y proporcionan la primacía, según ciclos de productos, a las sociedades postindustriales avanzadas. Pero esas industrias de base científica, al contrario de las industrias avanzadas que surgieron en el siglo XX, dependen principalmente del trabajo teórico anterior a la producción. Los computadores no existirían sin los trabajos sobre la física de los sólidos iniciados hace cuarenta años por Félix Bloch. El láser surgió directamente de las investigaciones de I.I. Rabi, hace treinta años, sobre la estructura molecular de la luz.

México tiene un problema estructural muy fuerte, formar a nuestros niños y jóvenes para la sociedad del conocimiento, y esto requiere de profesores de enseñanza básica que sepan inglés, español, matemáticas, computación y ciencias, y para esto es requisito indispensable quitar el poder al sindicato, no existe otra solución, si la solución para nuestros gobernantes es seguir manteniendo al SNTE y dando los recursos que son de las escuelas públicas a Lupitos, comisionados sindicales y gastos de campañas políticas, entonces no habrá nunca un final feliz, desgraciadamente no existe el interés por hacer las cosas y la educación en este país deja mucho que desear.

 


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