Domingo, 08 de Febrero de 2026
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SAMUEL ROA BOTELLO
Semana del 18 de Octubre al 24 de Octubre 2013

¿De qué lado está el H. Congreso de la Unión?

¿De qué lado está el H. Congreso de la Unión?

Víctor Manuel Tovar González



Nos guste o no. Generalmente a nadie nos gusta, todos los ciudadanos estamos obligados a pagar impuestos. Y es que los impuestos sirven para financiar los gastos del gobierno ya sea nivel local, estatal, o federal. El impuesto es un tributo (obligaciones en favor del acreedor tributario) regido por derecho público. Se caracteriza por no requerir una contraprestación directa o determinada por parte de la administración hacendaria (acreedor tributario).

Los impuestos en la mayoría de legislaciones y en la mexicana en particular, surgen exclusivamente por la potestad tributaria del Estado, principalmente con el objeto de financiar sus gastos. Su principio rector, denominado Capacidad Contributiva, sugiere que quienes más tienen deben aportar en mayor medida al financiamiento estatal, para consagrar el principio constitucional de equidad y el principio social de la libertad. Los impuestos son pues cargas obligatorias que las personas y empresas tienen que pagar para financiar al estado.

Por lo anteriormente escrito, el gobierno tiene la obligación y responsabilidad entre otros gastos el que hace para la creación de infraestructura productiva y social, la seguridad nacional, la educación, la salud, la administración de justicia, los sueldos de la burocracia, programas de asistencia social, etc, y la única forma de que pueden obtener los recursos es a través de la recaudación de impuestos que pueden gravarse de manera directa o indirecta.

Los impuestos directos son aquellos que se pagan directamente al fisco y que recaen directamente en las personas, por ejemplo el impuesto a la renta, y el impuesto a las propiedades. Con estos impuestos se identifican a las personas que hacen el pago y las tasas son variables dependiendo de la riqueza gravada.

Los impuestos indirectos No recaen sobre las personas sino sobre la circulación de bienes y servicios, siendo los más comunes el impuesto al valor agregado (IVA) y los llamados IEPS (Impuestos especiales). Estos se recaudan a través de los establecimientos comerciales, y recaen indirectamente en la capacidad económica de los contribuyentes reflejados en los gastos de consumo y demás formas de utilizar su dinero.

Pero también, ojo, los impuestos en una sociedad de mercado libre como en la que vivimos, el estado no puede decidir. ¿Qué se produce? ¿Qué se compra? ¿Dónde y cuándo comprar? Los impuestos también cumplen la función de incentivar o desincentivar la producción y el consumo. Es decir hay impuestos que no tienen como fin aumentar la recaudación, sino el motivar o desmotivar la producción, el consumo o ambos. Un ejemplo de este tipo de impuestos sin finalidad recaudatoria es el que se propone a las bebidas endulzadas, o el que actualmente tienen las bebidas alcohólicas y el tabaco, y cuyo fin es obviamente disminuir el consumo de estos productos dañinos.

Y una tercera función pero no la menos importante es redistribuir la riqueza nacional. Dependiendo de la orientación ideológica que conserve el gobierno de turno, se va a ver materializado este concepto de redistribución del ingreso y la riqueza. Un gobierno con tendencia política de centro o de izquierda considera que el estado, para generar una alta calidad de vida de sus nacionales, debe mejorar la redistribución del ingreso nacional, brindar mayor participación en esos ingresos a los habitantes, dotar de mayores habilidades a los individuos (educación, salud, etc) y una mayor y mejor infra-estructura productiva (Presas, electricidad, carreteras, etc.) con lo que se generaría un mayor crecimiento económico.

La tendencia centro derechista considera que se debe aumentar la producción de bienes y servicios estimulando la inversión (menos impuestos a las utilidades de los empresarios) e incrementar la recaudación por la vía de los impuestos al consumo (IVA).

Y aquí naturalmente amigo de “EMSA VALLES”, ya identifico las posturas en el debate de la tan llevada y traída reforma hacendaria propuesta por el C. Presidente Peña Nieto al H. congreso de la Unión, comprende ahora porque los panistas y los priistas aún indisciplinándose a su jefe máximo, chillan como cerditos en matadero, porque se proponen impuestos como IVA a las colegiaturas, el cual solo afectara al 16% de las familias mexicanas, las más ricas y quienes pueden pagar colegiaturas. Lo que debemos exigir que lo que produzca el impuesto de marras se emplee en mejorar la educación pública.

También objetan el incremento a al impuesto sobre la renta a quienes ganan más de $41,000.00, es decir el 26% de las familias. O la igualación del IVA en las fronteras con el resto del país, que no sabrán estos apóstoles del neo-liberalismo que el impuesto según la constitución vigente debe ser justo. ¿Por qué pagamos más nosotros que los fronterizos? Argumentando que se va a impactar a la inversión, pero con escasa preocupación en la redistribución de la riqueza.

Ahora resulta más que explicable, a las diputadas local y federal del sepulcro blanqueado (PAN) volanteando en la calle Hidalgo el sábado pasado, en contra de la reforma fiscal que afecta a sus patrones, ellas quisieran un IVA generalizado que incluya a los alimentos, al fin que eso solo afecta a los pobres, y a ellas y al PAN es cosa que no importa.

Los impuestos sobre la renta personal siguen siendo relativamente bajos en nuestro país a pesar de los recientes adelantos democráticos y precoz desarrollo económico; esto es difícil de reconciliar con los patrones fiscales en una economía política estándar. En esta modesta colaboración, el que esto escribe, sostiene que ciertos detalles de las instituciones políticas ayudan a explicar estos bajos niveles en los impuestos sobre la renta personal. En particular, la inequidad impositiva que permite a cierta élite adinerada poseer una desproporcionada riqueza, como ejemplo les diré que según datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) el 16% de la población se queda con un 80% del Ingreso Nacional, mientras que el 84% de la población se queda con un20% del Ingreso.

Ahora es fácil comprender por qué no se quiere que los inversionistas de la Bolsa paguen, cosa que hasta el día de hoy no han hecho, ¿porque un empresario trasnacional paga una tasa menor de ISR que Ud. Amigo trabajador? Estas y otras incógnitas se explican porque al estar dominado el congreso por partidarios alineados con dicha élite, estos grupos pueden obstaculizar tentativas legislativas de introducir impuestos progresivos. Siguiendo una muestra de más de 50 países (incluyendo 17 de América latina) entre 1990 y 2007, se revela que, i) los países con distribuciones históricamente más desiguales de la riqueza e ingresos sistemáticamente presentan niveles más altos de inequidad legislativa, y ii) mayores niveles de inequidad legislativa se encuentran asociados a índices más bajos del impuesto sobre la renta en relación al PIB, y iii) mayores niveles de inequidad legislativa se encuentran asociados a índices mayores de pobreza.

El propio Banco Interamericano de Desarrollo (BID) al que nadie puede juzgar de izquierda u otra cosa pecaminosa, en su más reciente publicación titulada ¿”Por qué no se imponen impuestos a los más ricos”? La investigación de Martín Ardanaz, de la Universidad de Columbia, y de Carlos Scartascini, del BID, partió del hecho de que, a pesar de que la recaudación tributaria ha mejorado en los últimos años en México, los ingresos por el ISR se encuentran 5 puntos del PIB por debajo de lo que deberían de acuerdo con el nivel de desarrollo. Los autores consideran que, dado que México transitó en los 80 y los 90 un proceso de democratización, se debería suponer que el votante medio, relativamente pobre, tendría que haber presionado para mejorar la redistribución de la riqueza con mayores impuestos a los ricos. Sin embargo, la evidencia muestra que no ha aumentado mucho la imposición tributaria a la renta.

El documento publicado por el BID explica que una de las razones por las que las Cámaras en México no han elevado el ISR ha sido por la dominancia por partidos alineados con las élites económicas, es decir, que cuentan con más bancas en el congreso debido a la escasa cultura política de nuestra sociedad, que vota por los que no representan los intereses de las mayorias. La investigación demuestra cómo la representación de los distritos muchas veces ha sido definida por el dinero aportado a los partidos por parte de oligarquías criollas y foráneas. Una representación política injusta les ha concedido a las élites económicas un mayor poder en la formulación de políticas, según el BID. Como resultado de ello, estos sectores tienen una mayor capacidad para proteger sus intereses e influir a su favor en la formulación de la política fiscal.

El propio Santiago Levy ex Sub-Secretario de Hacienda, hoy funcionario del BID en un articulo titulado “Recaudar no basta” “argumenta que la tributación en la México no es vista como un instrumento de desarrollo sino como un medio para la generación de ingresos para mantener el gobierno en funcionamiento. En repetidas ocasiones, los gobiernos de la República han perdido la oportunidad de influir en los patrones de consumo y producción mediante el uso de impuestos para efectuar cambios relativos en los precios. Recaudar no basta debe tener como objetivo mejorar las condiciones de vida de las mayorías del país, sus principales necesidades y las posibles estrategias de reforma en las que se tomen en cuenta las probables limitaciones económicas, institucionales y políticas. Este es el gran reto del congreso”.

Las preguntas que nos hacemos los mexicanos. ¿Se pondrá el congreso del lado de las grandes mayorías? ¿O cómo hasta ahora seguirán del lado de las minorías poderosas?

 


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