Su servidor y amigo, está tecleando esta colaboración al mediodía del domingo 8 de Septiembre, por lo que aún desconozco el contenido de la reforma hacendaria que presentará este día a las 18:00 horas el Sr. Secretario de Hacienda el Dr. Luís Videgaray.
Pero independientemente del debate que ya está en los medios, la calle y los cafés, sobre si se cobrara el IVA a los alimentos y medicinas, si se elevara el impuesto sobre la renta o si se derogara el IETU. A un servidor lo que en verdad le preocupa, es para que quiere más dinero el gobierno; para seguir dilapidándolo en falsos programas sociales (oportunidades), para fomentar la corrupción o por fin se enteraron de que hay que aumentar el gasto de inversión, que es el que genera riqueza, y que la mejora educativa requiere de dinero.
A el que escribe al igual que a muchos mexicanos nos tiene temerosos el hecho de que el gasto y la recaudación pública son por decir lo menos opacos, y que el gobierno y su partido perdieron la preciosa oportunidad que se les presento en el pasado periodo extraordinario de sesiones del Congreso de la Unión, de aprobar una ley que nos permitiera a los mexicanos saber; como se gasta el gobierno nuestro dinero, estar al tanto de quiénes ganaron una licitación de obra pública, y si la ganaron porque presentaron el presupuesto más barato y de mejor calidad, y no quede la sospecha de que la obra pública solo se reparte entre cuates que se mochan para obtenerlas.
Se ha vuelto en estos tiempos un lugar común hablar de las reformas estructurales, de su necesidad, sin embargo no se han dado los consensos que nos permitan concretarlas y hay algunas como la fiscal o hacendaria que en este momento nos ocupan, que siguen siendo deseadas por todos, pero pendientes aún. Además de que como ya lo comentamos deben de tener mayor transparencia, mejor rendición de cuentas, con instancias de fiscalización fortalecidas, autónomas y de ámbito nacional, con participación ciudadana.
En los últimos años se ha insistido en señalar que la falta de acuerdos políticos es lo que ha inhibido la reforma hacendaria, recordemos a Fox y Calderón lloriqueando porque la oposición no les permitía sacar sus reformas. Sin embargo quizás lo que les falto fue una estrategia que les permitiera llegar a esos acuerdos, nunca aceptaron su ineptitud y falta de capacidad política.
Propuestas han sido muchas a través de los años en que se ha intentado, algunas mejores que otras. No hay nada nuevo bajo el Sol. Lo cierto es que nunca se han dado los consensos y lo que para unos es la reforma, para otros, no. Desafortunadamente muchas veces se han planteado reformas, como las que planteo el PAN durante sus gobiernos, “para que las pague mi compadre”.
Debemos definir en los próximos días que estructura tributaria queremos, si por el lado de la tributación indirecta (IVA) o por el lado de los impuestos directos (ISR), o una mezcla. Se ha hablado de revisar los gastos fiscales, sin embargo por algo no se ha pasado del dicho al hecho.
Necesitamos la reforma hacendaria para tener más recursos, sostener la estabilidad macroeconómica, contar con más gasto de inversión en infraestructura y más recursos para el gasto social. La deuda no es opción, sino ingresos fiscales sanos.
Nuestra reforma fiscal requiere de una estructura tributaria progresiva, equitativa, sencilla, fácil de administrar, viable políticamente, es decir que si no nos gusta a todos si a las mayorías, descentralizada y muy federalista.
Ya se escuchan muchas voces, como las de los organismos empresariales COPARMEX y hoy el CCE, quienes han insistido en la simplificación, la seguridad jurídica, el fin de los cambios cotidianos. Sus propuestas fundamentales es de crear un nuevo ISR, donde se pague una tasa menor, desapareciendo el IETU, que se pague IVA en alimentos y medicina, ya que al decir de los organismos empresariales este es el impuesto más democrático, paga más el que más consume. ¡Si Chucha y tus calsonsotes! Estos señores no ponen el grito en el cielo por asuntos que lo merecen de verdad, como por ejemplo tener que pagar un IVA a alimentos y medicinas (que castiga desproporcionadamente más a quienes gastan íntegramente sus ingresos en bienes de consumo, es decir a los más pobres). Pero según estas personas un incremento progresivo del ISR que si tendrían que para ellos, es a todas luces antidemocrático e inhibe la inversión, seguimos pensando que se haga la justicia en las mulas de mi compadre.
Por ello, recuperemos algunas de las características de nuestro sistema tributario, que ya he comentado en este
espacio:
• La carga fiscal más alta en la OCDE Organismo al que pertenecemos y que preside nuestro paisano al cuadrado (es mexicano y huasteco) Don José Angel Gurria, es la de Dinamarca con 48.1% de su PIB, mientras que la de México –incluyendo seguridad social e ingresos petroleros– es la menor con 17.4%. Sin ellos nos quedamos con 9 %. Las de Argentina y Brasil (para compararnos con iguales) son de 31.4% y 32.6% respectivamente. Por eso vale la pena explorar la progresividad del ISR (que pague más quien más gana).
• La dependencia de los ingresos provenientes del petróleo en México es alta, va del 38 al 40%, mientras que en Chile, Colombia, Perú y Venezuela apenas su principal producto aporta entre 10 y 18%.
• Nuestra estructura tributaria es muy regresiva, ya que los impuestos indirectos, el IVA y los IEPS, representan más de la mitad de la recaudación, lo cual contrasta con el promedio OCDE, donde el peso lo tiene el ISR a las personas físicas, aunque con un IVA dinámico.
• Ha dicho la OCDE que una “mayor dependencia de los impuestos indirectos puede acarrear que el sistema tributario sea más regresivo e inequitativo”. Sin comentarios.
• En lo tributario podemos decir que vivimos en un monumento al centralismo tributario. No se han fortalecido las facultades tributarias de las entidades federativas, como si lo han hecho Brasil y Argentina que incluso tienen más de cinco años creciendo más que nosotros.
• Sin restar seguridad social, el Gobierno Federal se queda con el 79. 6% de los ingresos tributarios, y ¡sólo deja el 2.4% a estados y municipios!
• En ello tiene que ver la distribución de las potestades tributarias. Nuestras gobiernos subnacionales sólo pueden cobrar impuestitos de bajo potencial recaudatorio como el hospedaje, anuncios, autos viejos, nóminas y ahora una tenencia deteriorada en su base.
• En Brasil (insisto para compararnos con un igual) las facultades impositivas se distribuyen de manera diferente, 46% y 27.3% respectivamente; en Argentina 63.9% y 14.7%; en los socios federales de la OCDE los promedios son de 53.6% y 24.4%.
• Incluso el grado de centralización en los países unitarios de la OCDE es menor, con 63.5%. En Chile por ejemplo, la concentración de facultades es de 86%.
La necesidad de lograr una Reforma Fiscal condensada es urgente. Además de reformar también el Sistema Nacional de Coordinación Fiscal, transformándolo en un Sistema Nacional de Coordinación
Hacendaria.
Y finalizaríamos con la gran asignatura pendiente. ¡Qué paguemos todos! Y no solo unos cuantos como hasta ahora. En este país no hay una arraigada tradición en materia tributaria. Aquí todo el mundo trata de ver como evita pagar impuestos. Pagar es una obligación aunque no nos guste, Todos tenemos que pagar impuestos para vivir en una sociedad mejor. Si nadie pagara impuestos, ¿quién se ocuparía de pagar los policías, hospitales, escuelas...? ¿Quién haría las carreteras? ¿Quién limpiaría las calles? Todo eso se debe pagar con el dinero de nuestros impuestos, porque en una sociedad todos somos uno. La reforma fiscal debe ser justa es decir que todos paguemos y que no existan acepciones, basta de carros chuecos, de placas de la USD, de que no paguen los inversionistas de la bolsa, reforma. ¡Sí! Pero para todos, el Estado de be cobrar si amiguismos, ni clientelismos políticos, y los ciudadanos debemos exigir que si pagamos que seamos todos. Y exigirle al gobierno transparencia en el manejo de los mismos; que esos impuestos se han invertidos de manera correcta en beneficio de la población y que sirvan para mejorar los servicios básicos de la población.
Pagar nos beneficia a todos. Pero si pagamos todos.
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