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Semana del 07 de Junio al 13 de Junio 2013

Insectos comestibles y seguridad alimentaria

Insectos comestibles y seguridad alimentaria

Simón Vargas Aguilar



De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), durante el período comprendido entre 2010 y 2012, el número de personas en situación de desnutrición se situó en alrededor de 870 millones, lo que representa el 12.5 por ciento de la población mundial, destacando que de éstas, 852 millones viven en países en desarrollo. Por ello, las opciones para combatir el hambre en el mundo comienzan a diversificarse.

El informe Insectos comestibles: perspectivas de futuro para la seguridad alimentaria y alimentación para el ganado, realizado por la FAO y por la Universidad de Wageningen de los Países Bajos, plantea que "la recolección y cría de insectos pueden generar empleos e ingresos, tanto a nivel familiar, como a nivel industrial". Además, de que su ingesta podría representar "una oportunidad extraordinaria" para suplir las urgentes necesidades proteínicas de la población en condiciones de pobreza y desigualdad.

Actualmente, la entomofagia -definida como el consumo de insectos por los seres humanos- es una práctica común en muchos lugares del mundo, sobre todo en regiones de Asia, África y América Latina; al respecto, el documento señala que "los insectos ya son una fuente de proteínas que forma parte de la dieta de al menos dos mil millones de personas".

Cabe señalar que la FAO ha registrado que existen más de mil 900 insectos comestibles en el mundo, de los cuáles 549 son consumidos en México, 250 en África, 180 en China y 160 en los países de la cuenca del río Mekong (Myanmar, Vietnam, Tailandia, Birmania, Camboya y Laos), así como en países de América Latina como Colombia y Venezuela.

También, el documento indica que los insectos más consumidos son los escarabajos (31 por ciento); seguidos por las orugas (18 por ciento); abejas, avispas, hormigas (14 por ciento), y por último, los saltamontes, langostas y grillos (13 por ciento). Dichas especies poseen un alto contenido de proteínas, grasas buenas, calcio, hierro y zinc.

Por ello, una de las alternativas para garantizar la seguridad alimentaria es a través de la cría de insectos, los cuáles se reproducen rápidamente y tienen un reducido impacto ambiental durante su ciclo de vida.

Y es que, el veloz crecimiento demográfico, la urbanización y el aumento de la clase media han incrementado la demanda de alimentos a escala mundial, especialmente de las fuentes de proteínas de origen animal, por lo que, para 2030, se tendrá que generar alimento para más de 9 mil millones de personas, además del destinado para los animales que se crían con fines alimentarios o recreativos (mascotas).

En este sentido, la demanda mundial de productos ganaderos se duplicará durante los próximos 50 años, y pasará de 229 millones de toneladas en el año 2000 a 465 millones de toneladas en 2050. Asimismo, la producción ganadera contribuirá a las emisiones de gases invernaderos y será un elemento importante de la perdida de biodiversidad y deforestación.

Por ello, "el uso sostenible de insectos comestibles puede beneficiar a la conservación de los recursos naturales y jugar un papel clave en mitigar la crisis de producción ganadera y agrícola".

Al respecto, la FAO indica que durante el último año, el aumento en los precios de los productos de la canasta alimentaria rural en México fue del 40 por ciento, aumentando de 823.96 pesos a 838.18 pesos, por lo que el Gobierno debe comenzar a impulsar políticas públicas encaminadas a los pequeños productores, para que éstos tengan acceso a los mercados y reduzcan las pérdidas y el desperdicio de alimentos.

Asimismo, durante la clausura de la 77 Asamblea General Ordinaria de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas, el presidente Enrique Peña Nieto declaró que "la actividad agroalimentaria nacional tiene vital importancia como motor del desarrollo regional y, sobre todo, para reducir la pobreza tanto en las zonas rurales como en las zonas urbanas", por lo que "es momento para cambiar paradigmas, pues no podemos seguir aceptando que un país como el nuestro, con una vasta riqueza natural, tenga severas condiciones de pobreza y de hambre en algunas zonas del país".

Es así que, la cría de insectos como "mini-ganadería" ofrece nuevas oportunidades para que las diversas comunidades generen y aumenten la oferta de insectos, y al mismo tiempo, incrementen sus ingresos a través de la comercialización de esta materia prima.

Es urgente realizar una reevaluación de los recursos alimentarios de México y del mundo, ya que como destaca la investigadora del Instituto de Biología de la UNAM, Julieta Ramos-Elorduy, "los insectos son una fuente viable y económica de alimento de calidad que podría llegar a ser incluso mejor que los alimentos procesados e industrializados que se consumen en la actualidad". Hoy, los gobiernos del mundo deben invertir en la generación de conocimientos y medios que contribuyan a paliar toda forma de inseguridad alimentaria y desnutrición.

 


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