Simón Vargas Aguilar
La soberanía alimentaria es uno de los pilares fundamentales, y un factor determinante, para el desarrollo de los pueblos, ya que ésta constituye el principal indicador de la capacidad real de un país para garantizar la producción y el abasto de alimentos nutritivos de calidad, y en cantidad suficiente, a efecto de asegurar a su población el derecho humano básico a la alimentación. Diversos organismos y agencias internacionales, tales como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Foro Económico Mundial, el Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), han subrayado la importancia de la soberanía alimentaria y han coincidido en que ésta se alcanza cuando un país produce el 75 por ciento de los alimentos que consume.
Nuestro país está aún lejos de lograr esa meta, ya que sólo el 57 por ciento de los alimentos que consumimos tienen origen en la producción nacional, en tanto que el 43 por ciento es importado a un alto costo. De acuerdo con cifras oficiales, México destina anualmente aproximadamente 15 mil millones de dólares a importaciones de alimentos de la canasta básica. Datos presentados por científicos de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) en el 2012, refieren que nuestro país sólo es autosuficiente en la producción de huevo de plato, mientras que se importa el 67.9 por ciento del arroz, 42.8 por ciento del trigo, 31.9 por ciento del maíz, y 8.2 por ciento del frijol que consumimos.
Territorialmente, México cuenta con 26 millones de hectáreas aptas para cultivos, -un área mayor a la superficie de Inglaterra e Irlanda en conjunto-, sin embargo, anualmente se siembra un promedio de 22 millones. Los 4 millones de hectáreas restantes enfrentan problemas relacionados con la tenencia de la tierra, pero una parte de éstas corresponde a terrenos fértiles que incluso cuentan con acceso a agua de riego, de acuerdo con el director general del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), Pedro Díaz de la Vega García.
El 10 de abril pasado, en el marco del XIII Foro de Expectativas del Sector Agroalimentario organizado por la SAGARPA, Díaz de la Vega García, informó que para éste año las expectativas de incremento en producción de alimentos son de apenas 3.1 millones de toneladas más respecto del año anterior. Destacó que en el caso del maíz, se espera un alza de sólo 2.6 por ciento, tras las heladas que afectaron al estado de Sinaloa en los primeros meses de este año en la que se siniestraron 74 mil hectáreas de maíz.
En este contexto, el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), el cual fue creado en el 2001 con el objetivo de "proveer a productores agropecuarios, pesqueros y agentes económicos, de información confiable y oportuna para la toma de decisiones en favor del desarrollo rural sustentable" ha comenzado a utilizar satélites y aviones no tripulados para el análisis de riesgos, la prevención de fenómenos hidrometeorológicos y los derivados del cambio climático, así como la evaluación del entorno de zonas productoras.
Los tres satélites puestos en órbita por la empresa francesa Astrium, recorren 2 mil 400 kilómetros diarios, y cubren 3 mil 600 kms2 en cada imagen capturada. El SIAP prevé usar dichas imágenes para construir modelos digitales de elevación del terreno en 3D para identificar y clasificar zonas para su recuperación, a efecto de cumplir con el compromiso de SAGARPA para recobrar un millón de hectáreas. Por otra parte, los aviones no tripulados están equipados con cámaras de lentes infrarrojos que detectan estrés hídrico. Dichas imágenes posibilitan un análisis más detallado de la situación de los cultivos y la toma de decisiones en favor de la producción agrícola.
Si bien este proyecto contribuirá a delinear nuevas estrategias y políticas públicas en favor del desarrollo del campo mexicano, aunado a las medidas anunciadas en abril pasado por el secretario Enrique Martínez y Martínez -desarrollo de clusters en un esquema de asociación productiva, integración de insumos en la cadena de valor, el relanzamiento de la banca agroalimentaria, desarrollo de proyectos estratégicos estatales, y la planeación de una política comercial- es lamentable que desde marzo de 2006 el Senado mantenga congelada la iniciativa de la Ley de Planeación para la Seguridad Agroalimentaria y Nutricional, presentada por el entonces diputado Cruz López Aguilar, hoy Procurador Agrario.
Como señaló el doctor Antonio Turrent Fernández, especialista del Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas Forestales y Pecuarias, México puede convertirse en un Estado fallido su no atiende el problema de la inseguridad alimentaria, ya que la falta de garantías en materia de alimentos puede generar violencia: "no es difícil imaginar que ocurrirá si el kilo de tortilla alcanza los 50 pesos, lo cual podría ocurrir si continúan las tendencias actuales".
La soberanía alimentaria está estrechamente relacionada con la seguridad nacional, y nuestro país se encamina a enfrentar una "tormenta perfecta" de no tomar medidas al respecto.
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