Felipe de Jesús González
"Una explosión difusa, lenta y horizontal" fue lo que ocasionó los graves daños en la Torre administrativa B de Petróleos Mexicanos, con saldo de 37 personas fallecidas hasta el lunes, informó el procurador general de la República, Jesús Murillo Karam. Lo que no queda claro es si alguien puede provocar -intencionalmente o por omisión- una acumulación de gas, a tal grado de provocar una explosión como la ocurrida el jueves 31 de enero. Supongo que en los próximos días la autoridad seguirá despejando dudas.
Buscando la definición de explosión difusa me encontré con la siguiente en un glosario básico usual en investigación judicial: "Explosión de tipo químico, con transformación del material por combustión en un tiempo sumamente breve. Producen este tipo de explosiones gases y polvos finamente divididos, mezclados íntimamente con un gas oxidante (el aire). Ejemplo: gas butano, vapor de gasolina, polvo de carbón, polvo de madera, polvo de aluminio, etc."
El manejo mediático de la explosión en la Torre de Pemex fue, desde un principio, acorde a un incidente de seguridad nacional. Desde los primeros minutos de ocurrido el percance, acudieron los funcionarios relacionados con la seguridad, como son los secretarios de Gobernación, Defensa Nacional, Marina y el procurador general de la República. Este hecho mandaba un mensaje claro: detrás de la tragedia podía haber una amenaza a la seguridad del país.
El propio Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, dijo que no se descartaba ninguna hipótesis acerca de las causas que originaron la explosión. El procurador dijo, por su parte, que no podía desecharse ninguna línea de investigación, ni un accidente, ni un hecho de negligencia, ni un atentado.
En la conferencia de prensa no se habló de todas las líneas de investigación planteadas por la autoridad, ya que se han manejado otras como una falla en el sistema eléctrico o la colocación de algún artefacto explosivo por parte de ex trabajadores de seguridad de la paraestatal, que recientemente fueron dados de baja por la nueva administración.
La información proporcionada por el gobierno de México, hasta este momento, responde a las preguntas de qué fue lo que pasó el 31 de enero y a las consecuencias fatales de heridos y muertos, pero quedan por despejar muchas dudas, particularmente si la acumulación de gas fue provocada y, en ese caso, por quién; de dónde provino ese gas y qué cantidades se hacen necesarias para ocasionar tan graves daños.
Parafraseando a las conclusiones presentadas por el procurador, el director general de Pemex y el secretario de Gobernación, la información sobre las verdaderas causas de la tragedia en la Torre de Pemex queda aún muy difusa. Y confusa.
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