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Semana del 16 de Septiembre al 22 de Septiembre 2011

Giuseppe Torre: "Yo domé a Groenlandia"

Giuseppe Torre: "Yo domé a Groenlandia"

César Cedillo



Dispuesto a alcanzar sus sueños, ingresó en el año 2000 a estudiar la carrera de ingeniero en sistemas al Tecnológico de Monterrey. Rebasado por su anhelo, optó por abandonar en quinto semestre y dedicarse a poner en práctica sus propias ideas, “llegó el momento en que no me sentía completamente satisfecho con la cátedra, así que decidí crear mi propio concepto informático”, señaló.

De esta manera, sería precisamente el 2 de octubre de 2003 cuando junto a su esposa Yolotzin Rivas crea el portal denominado regionvalles.com, plataforma que después de casi 8 años se ha consolidado como un referente en el entorno de la comunicación regional,

En junio de 2010, Giuseppe Torre obtuvo un Premio Estatal de Periodismo, en donde describió con exactitud la tradición que representa para los huastecos la más exquisita de sus tradiciones: el zacahuíl.

Con buena parte de sus objetivos cumplidos, empezó a proyectar junto a su amigo Luis Carlos García (reconocido escalador mexicano a nivel internacional), la expedición a uno de los territorios más inhóspitos e inexplorados de la tierra: Groenlandia, “Carlos ha tomado parte en expediciones en los 5 continentes, incluso ha estado nominado 3 veces para recibir el Premio Nacional del Deporte, es un apasionado por esta disciplina e injustamente ha quedado fuera de los presupuestos que entrega CONADE para deportistas de alto rendimiento, nadie mejor que con él para hacer equipo en esta travesía y conquistar una de las grandes paredes de la isla más grande del mundo”, explicó Giuseppe Torre.

Haciendo un gran esfuerzo el cual incluyó una fuerte inversión económica, el equipo de aventureros partió el 18 de julio de la Ciudad de México a la conquista de un reto descomunal, ya que estarían abriendo una nueva ruta de escalada en esa zona del planeta.

Posterior a una conexión en Londres, el inesperado cambio en las tarifas de traslado de equipaje en el aeropuerto de Copenhague modificó sustancialmente su proyección financiera y les obligó a tener que dejar excedente de carga, incluso a deshacerse de comida la cual era vital para el viaje.

Diezmados en dinero y provisiones pero no en entusiasmo, el 21 de julio volaron a Groenlandia a la región de Narsarsuaq, de ahí se trasladaron en helicóptero a la provincia de Nanortalik en donde tuvieron incluso la oportunidad de conocer a la Reina de Dinamarca, posteriormente hicieron un recorrido en barco de más de 3 horas a través de un fiordo hasta Tasermiut, sitio en el que se encuentran los objetivos de la expedición.

Fue el sábado 23 de julio cuando empezaba realmente el reto para la expedición, y es que tras dejarlos en el punto acordado, a partir de ese momento todo dependería de las habilidades de los aventureros, “cuando vi que el barco se alejaba, en ese momento me invadió una mezcla de miedo y emoción, nos encontrábamos en medio de la nada y con un enorme reto por emprender, esa sensación me duró solo unos instantes, ya que una especie de moscos gigantes que empezaron a atacarnos me volvió a la realidad, frío y lluvia invadieron de pronto el área. . . así era como nos recibía la montaña”, abundó.

Los siguientes 7 días fueron extenuantes para el Giuseppe y Luis Carlos, trasladaron todo su equipaje hasta el campamento base y se encargaron de estudiar la cumbre para definir una ruta de conquista, ya para entonces el desgaste físico era importante, “trabajábamos prácticamente todo el día y al ser verano en el círculo polar ártico teníamos hasta 22 horas de luz por 2 de oscuridad, todo eso me dio una perspectiva muy particular del lugar donde me encontraba, a valorar hasta la más pequeña porción de alimento y a aprovechar cada oportunidad que la naturaleza nos da”, refirió Giuseppe Torre.

Finalmente el sábado 30 de julio empezaron el ascenso, las primeras horas fueron muy satisfactorias y se estaba cumpliendo con el plan original, al frente el experimentado escalador marcaba la ruta mientras que Giuseppe completaba el procedimiento.

Conforme avanzaban el esfuerzo físico iba en aumento, mantenían vigilado el aspecto alimenticio ingiriendo solo lo que sus cuerpos necesitaban para seguir adelante, “según nuestros cálculos perdíamos 6 mil calorías diarias a cambio de solo 1500 que consumíamos, ahí pones a prueba tu capacidad para sobrevivir y así lo experimentamos, sobre todo el par de ocasiones en que dormimos a cientos de metros de altura sujetados con arneses mientras un viento congelado golpeaba la pared rocosa, ese ha sido sin duda el momento más extremo de mi vida”, expresó emocionado.

Un incidente técnico a solo 150 metros de la cima obligó a la expedición a tomar una difícil decisión la mañana del 1 de agosto, “ese fue un momento terrible para nosotros, el contenedor de agua que llevábamos colapsó afectando parte de nuestras provisiones, solo nos quedaba un par de litros y con esa cantidad era prácticamente un suicidio seguir adelante, a más de un kilometro de altura tuvimos que abortar, mientras bajábamos un semblante de frustración me embargó, y es que pensaba que el esfuerzo de meses se habría ido a la basura, incluso intentamos escalar otra pared de menor tamaño pero las condiciones para hacerlo eran imposibles”, señaló.

Para el 2 de agosto ya de vuelta en tierra, procedieron a llevar el equipaje de regreso a la orilla del fiordo esperando que alguien los pudiera rescatar y llevarlos de vuelta a la civilización, “habíamos acordado con el barco que regresara por nosotros el 15 de agosto, pero faltaba mucho así que hicimos el esfuerzo para que alguien pudiera vernos, la comida se nos terminaba y no nos quedaba otra que esperar, fueron días de mucha angustia para nosotros ya que muchas embarcaciones que pasaban no lograban ubicarnos”, abundó.

Sin embargo, el 9 de agosto el regalo de cumpleaños número 30 de Giuseppe le llegó con día de retraso, “un grupo de pescadores nos vio y como pudimos nos hicimos entender de que nos llevaran a Nanortalik, regresaron por nosotros 4 horas después y no pudimos más que emocionarnos ya que fuimos muy afortunados de que alguien nos rescatara debido a que nuestra situación era muy crítica, prácticamente no teníamos comida y habíamos perdido 8 kilos de pesos por el enorme esfuerzo físico”, expresó.

Giuseppe y Luis Carlos tuvieron la oportunidad de convivir por varios días con el pueblo esquimal de Groenlandia ya que tenían que esperar a que se cumplieran los plazos para utilizar los boletos de regreso, en ese lapso hicieron amigos, recuperaron peso, disfrutaron de la hospitalidad de la gente, y hasta se dieron tiempo para hacer un pequeño ascenso a una montaña cercana. Ambos hicieron el compromiso de regresar en un par de años a concluir la ruta y dejaron un barril con equipo en la casa de Silas, un habitante “Inuit” que los alojó por una semana.

Para el 18 de agosto, iniciaron el regreso con escalas en Narsarsuaq, Copenhague, Londres y finalmente la Ciudad de México, “algunos alpinistas que encontramos en Groenlandia nos decían que les parecía increíble el esfuerzo que hicimos al aventurarnos sin conocer el área, con recursos limitados y sin comunicación externa al no llevar teléfono satelital, aún sin conquistar la cima nos sentíamos orgullosos del esfuerzo, y sobre todo por ser los primeros mexicanos en intentarlo”, enfatizó Torre Balderas.

A partir de su aventura en Groenlandia, la vida para Giuseppe Torre no será la misma, y es que ahora tiene una perspectiva diferente de la cosas ya que el reto de la montaña sacó lo mejor de él, “enfrentarme a la naturaleza fue una experiencia única la cual quiero volver a repetir, mi anhelo es regresar a esas inhóspitas tierras y demostrarme a mí mismo que los retos de un escalador no tienen límite, el pensar en mi familia en los momentos críticos me hizo salir adelante y es precisamente en ellos de donde sacaré fuerzas para intentarlo una vez más”, finalizó Giuseppe Torre Balderas.

 


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