César Cedillo
Con la llegada del 2011, inicia para el Gobierno que encabeza Fernando Toranzo Fernández un reto descomunal para tratar de redefinir la ruta de San Luis Potosí y sacarlo de la posición No. 6 como la entidad más pobre de toda la República Mexicana.
En adelante la labor es demasiado grande, ya que además de los índices económicos negativos se conjuga la aguda crisis de la inseguridad, que como nunca antes creció de manera exponencial durante el 2010, fenómeno producto de la dinámica nacional, y en ningún momento con origen en territorio potosino.
Con su triunfo en las urnas en julio del 2009, Toranzo propinó una lección a los integrantes del Partido Acción Nacional, pero dejo en evidencia otros retos por cumplir en el ejercicio del gobierno.
Hay quienes analizan que tal situación pudiera afectar eventualmente al actual mandatario, y es que parecería que un grupo muy compacto es quien define buena parte de las acciones que se emprenden en San Luis Potosí, situación que de ser cierta anticiparía cosas nada positivas para las acciones de gobierno.
Una de las banderas de Fernando Toranzo durante su campaña fue el de ofrecer una administración de puertas abiertas en donde la atención al ciudadano fuera un asunto toral, es un hecho que se deberá trabajar mucho en este sentido ya que según del Instituto Mexicano de la Competitividad, San Luis Potosí se ubica en el tercer lugar a nivel nacional como la entidad con mayor burocracia y en donde tan sólo en el 2010 se empleó el 71% total del presupuesto en gasto corriente, es decir en pago de nóminas.
Con estos números será complicado definir proyectos de gran impacto para la ciudanía, asunto en el que sin duda se debe de trabajar en el corto y mediano plazo.
Más allá del lastre que representa la deuda contraída por las pasadas administraciones estatales, la cual oscila en varios miles de millones de pesos, quienes integran el actual gabinete deben emplear algo más que capacidad para traer recursos al estado, es ahora cuando su talento debe salir a flote y hacer la diferencia dentro de cada una de sus secretarías, el Gobernador necesita de ellos más que nunca, y quien no pueda con tal reto es adecuado que dé un paso al costado.
Bajo el slogan de un gobierno austero, la administración estatal no ha renunciado del todo al gasto en medios para la promoción de lo realizado, y es que existen registros de que tan sólo en los primeros 3 meses de labor, se invirtió en este rubro un promedio de 45 mil pesos diarios, aunque es pertinente mencionar que en ninguno de esos impactos publicitarios se empleó la imagen del actual mandatario.
Al ser el 2011 un año preelectoral, muchas cosas tendrán que definirse en el PRI potosino para consolidar la solidez que hasta ahora ha mostrado, el mandatario tendrá la enorme oportunidad este año de organizar adecuadamente al partido, aprender de las experiencias que se generen en otros estados y diseñar los panoramas que podrían presentarse el 2012 cuando se renueven los 58 ayuntamientos, los 27 escaños del Congreso Local, además de 9 posiciones en San Lázaro y 3 espacios en el Senado de la República.
Debe ser el 2011 la oportunidad que el PRI necesita para volver a ser mayoría en la cámara y “ganar de todas todas” en los municipios, como en otrora.
Sin embargo, hay un asunto que al iniciar el 2011 preocupa más a la ciudadanía que cualquier otra cosa, incluso mucho más que conseguir un buen empleo o hasta el llevar el sustento a sus hogares: la inseguridad.
Nunca como ahora el habitante promedio del cualquier parte del estado está temeroso de salir a la calle y encontrarse en el sitio equivocado durante un enfrentamiento armado.
El 2010 generó en San Luis Potosí una cifra alarmante de personas acaecidas por el avance de la inseguridad (se dice que fueron más de 100), algunas de ellas completamente inocentes que tuvieron la mala fortuna de encontrarse en medio del fuego cruzado.
Regidos por una dinámica de violencia inusitada a nivel nacional, el mandatario tendrá que aprovechar cada uno de los recursos que tiene en lo que a este rubro se refiere para tratar de generar certidumbre a los potosinos, la coordinación con las fuerzas federales y el ejército debe ser prioridad, y en todo ello, la colaboración de la ciudadanía hará posible que funcione.
Debe ser el 2011 un año de consolidación para el proyecto de gobierno de Fernando Toranzo, las políticas públicas tendrán que generar los resultados esperados, el contacto con los municipios debe ser más estrecho y despejar cualquier especulación que haya sobre sus diferencias con algunos de los alcaldes.
En especial, la huasteca debe de sentir la mano del mandatario, no hubo una región de la entidad donde anunciara tantos proyectos durante su campaña y la región le respondió con un aproximado de 126 mil votos el día de la jornada electoral.
La gente espera muchísimo del actual gobierno, es tiempo para que las grandes obras se empiecen a gestar y que el mandatario demuestre a todos, los argumentos que tiene bajo el abrazo y que por diversas cuestiones aun no pone en práctica.
Hablando en términos médicos, Toranzo Fernández ha tenido el tiempo suficiente para emitir un diagnóstico del estado, es momento ahora de aplicar el tratamiento correspondiente y en caso de ser necesario practicar la cirugía pertinente. Los síntomas los conocemos todos y nadie mejor que él en este momento para prescribir los suplementos necesarios para restablecer, a un, por momentos agónico, San Luis Potosí.
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