Víctor Manuel Tovar Glz.
Celebración es un término con origen en el latín celebratĭo. El concepto refiere a la acción de celebrar (festejar, conmemorar, alabar, reverenciar, realizar una reunión o acto).
Una celebración, por lo tanto, puede ser una fiesta, un acto u otro tipo de evento festivo. Su objetivo es recordar o conmemorar algún acontecimiento u homenajear a una persona. Una fiesta de cumpleaños, una reunión por el aniversario de la fundación de un club o el acto de inauguración de un nuevo centro cultural son ejemplos de celebraciones.
Esta definición me da pie para decirle, porque no debemos celebrar este día como muchos han querido hacer. Las mujeres no necesitan ni deben celebrar, con fiestas, comilitonas, pasteles y abrazos, para eso la mercadotecnia ha creado el día de las madres, de la abuela y otros. O peor aún, usando este día para resaltar su situación de atraso, explotación y sumisión. ¿Flores, perfumes y poemas en el Día Internacional de la Mujer? El mundo de la publicidad comercial y los medios de comunicación han convertido esta fecha en objeto de consumo y de culto al mujerismo (que no es sinónimo de feminismo).
El día 8 de Marzo es reconocido como el DIA INTERNACIONALDE LA MUJER por la Organización de las Naciones Unidas y conmemorado (que no celebrado) por gran parte del mundo. La fecha en cuestión hace referencia a un hecho trágico ocurrido ese día, durante 1908 cuando mueren en un incendio 146 mujeres trabajadoras de una fábrica textil. Se sostiene que el fuego comenzó por bombas incendiarias que se habrían arrojado ante la negativa de abandonar el lugar dónde reclamaban por bajos salarios y malas condiciones.
Hay autores que difieren en cuanto a la fecha, el lugar de dicho suceso y el número de víctimas. Pero ya en 1857 era común en Europa y EE.UU, marchas en reclamo por igualdad de derecho y mejoras salariales de parte del sexo femenino.
La cuestión es que, históricamente la mujer fue luchando con genuino derecho por su reconocimiento en aras de igualdad con respecto al hombre. En países como México, esta lucha ha tenido especial predicamento en virtud de que una concepción machista, ha postergado su inclusión en los diversos ámbitos de la vida social y política. Las mujeres gracias a su esfuerzo y dedicación fueron abriéndose caminos a pesar del rechazo y desconfianza que producía su avance.
El 8 de marzo es una fecha para recordar las gestas más emblemáticas protagonizadas a inicios del siglo XX, por una generación de mujeres que bajo la égida de la igualdad, reclamaron derechos sociales y políticos en escenarios marcados por guerras y revoluciones. El derecho a la educación, a un salario justo, al voto político y la anticoncepción, fueron algunas demandas de los primeros movimientos organizados de mujeres en sus distintas vertientes.
En la actualidad, las herederas de la pasión y valentía de las gestoras del Día Internacional de la Mujer, son todas las mujeres que desde distintas esferas públicas: movimientos feministas, organizaciones sociales y derechos humanos, parlamentos, partidos políticos, medios de comunicación y en ámbitos de la cultura, el arte y la academia defienden los derechos de sus congéneres.
El Día Internacional de la Mujer es un día de lucha, recuerdo y de reconocimiento al legado de coraje, sabiduría e independencia que nos entregaron las pioneras de la igualdad. La Mujer de hoy, tiene la enorme responsabilidad histórica de transmitir esta herencia a las nuevas generaciones de mujeres para decirles que los derechos de los que hoy gozan (y que aún les quedan muchos por conquistar), fueron ganados duramente a costa de sacrificios, dolor y ostracismo por esas valientes mujeres que se enfrentaron y que siguen desafiando a la incomprensión, el autoritarismo y la maledicencia de la sociedad machista.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México casi el 50 por ciento de las mujeres de 15 años y más se encuentran en situación de rezago educativo. Es decir, 23millones de mujeres de esa edad no contaban con la educación mínima para desempeñarse adecuadamente en el mercado laboral en 2010.A pesar de los esfuerzos por diversas instituciones gubernamentales y organizaciones civiles, las mujeres siguen percibiendo, no es su totalidad pero sí en su mayoría, sueldos inferiores en 20% a los de sus homólogos masculinos.
Hay un estancamiento en la distribución de las labores domésticas. Las mujeres cargan el grueso de ellas, fundamentalmente en el cuidado de niños, adultos mayores y enfermos. Que la participación de las mujeres en los puestos de poder se limita en su mayoría a los de menores rangos y, como señalan los especialistas, parecen haber alcanzado el techo de cristal (barreras invisibles a las que se ven expuestas las mujeres trabajadoras altamente calificadas que les impedía alcanzar los niveles jerárquicos más altos en el mundo de los negocios, independientemente de sus logros y méritos) que les impide mayores avances.
En la enorme mayoría de los casos, las mujeres desempleadas terminan en un trabajo informal, con ninguna o muy pocas prestaciones, como es la seguridad social, un servicio fundamental para la mujer debido al cuidado que merece la reproducción, quedando sumamente vulnerables, cerca del 38% de las asalariadas no cuentan con este servicio y en el sector informal es hasta el 72%, la OIT estima que el 80% del conjunto de las mujeres económicamente activas en nuestro país, no tienen protección alguna de las instituciones de seguridad social, en México el 49.4% no es derechohabiente a ninguna clase de seguridad social.
La violencia y discriminación contra las mujeres y las niñas y la desigualdad de género tienen su expresión en los actos cotidianos que se cometen contra ellas, los cuales de acuerdo con datos de las Naciones Unidas para México, son la más extendida violación de derechos humanos y traen graves repercusiones en la salud, la libertad, la seguridad y la vida de las mujeres y las niñas, lo cual -señala el documento- “socava el desarrollo de los países, genera inestabilidad en las sociedades e impide el progreso hacia la justicia y la paz”.
La violencia contra las mujeres se caracteriza por tres rasgos:
Su invisibilidad, producto de las pautas culturales que aún priman en nuestras sociedades, en las que la violencia intrafamiliar o de pareja y los abusos sexuales de conocidos, familiares o desconocidos, son concebidos ya sea como eventos del ámbito privado donde los demás -incluso las autoridades- no deben inmiscuirse.
Su “normalidad” es otro de los rasgos que la acompañan. La cultura patriarcal justifica o aún “autoriza” al varón para ejercer la violencia contra la mujer cuando su objetivo es “corregir” comportamientos que se salen de la norma, que no se adecuan a su rol esperado de madre, esposa y ama de casa. Dicha cultura justifica, asimismo, la potestad de cualquier varón para intervenir o controlar la vida de las mujeres o usar distintos tipos de violencia contra una mujer que “desafía” o transgrede las fronteras culturales del género.
Su impunidad, que es consecuencia de todo lo anterior, ya que si la violencia entre parejas o intrafamiliar es justificada como “natural” o como “asunto privado”, no puede ser juzgada como violación a ningún derecho y, por lo tanto, no es sancionable. Bueno hasta cuatro Diputadas en diferentes ocasiones han sido fotografiadas con los ojos amoratados, y en todas las ocasiones culparon a una puerta giratoria que da acceso a la Cámara.
Por tanto: a las que festejaron, nuestra conmiseración. Y a las que conmemoraron con actos de reivindicación y de lucha por sus derechos. ¡Vivan las mujeres!
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