Guillermo Wild Santamaría
Dos de los conceptos más ampliamente conocidos y difundidos a nivel mundial y al mismo tiempo más ampliamente incomprendidos son dos conceptos que esta semana se festejan con bombo y platillo hasta en los lugares más recónditos del planeta, esto es, hasta en los lugares más escondidos del nuestro planeta. Estos dos conceptos que hoy se festejan son el amor y la amistad.
Si alguien nos pidiera que definiéramos el amor, creo que nos vamos a encontrar más de seis mil millones de definiciones diferentes, esto es, una por cada uno de los habitantes del planeta tierra. Entonces, cuando tratamos de definir o de unificar los criterios para establecer el significado de una palabra tan polémica como lo es el amor, nos encontramos ante una tarea en la que probablemente no vayamos a ponernos de acuerdo, sin embargo y ante la importancia del evento, ante la importancia de un día que no puede pasar desapercibido, me he tomado la libertad de esbozar un par de definiciones que obviamente amigos están a su consideración para ser ampliadas, corregidas, modificadas o simplemente tiradas a la basura. En resumen, yo hago una propuesta pero Ustedes tienen la mejor respuesta.
Para mí, la amistad es la relación que existe entre dos o más seres humanos que les permite platicarse sus problemas, sus necesidades, sus incongruencias, inconsistencias e incontinencias, estableciendo una catarsis o un mecanismo de “vaciado” con la inalienable garantía de que la información contenida no será ni divulgada en ningún medio ni utilizada en contra de la persona o personas participantes de esa relación de amistad. La amistad es un vínculo que da fortaleza a los grupos, aun cuando estos sean tan pequeños como de dos personas. La amistad significa el conocimiento de las facultades de los amigos así como de sus carencias, pero también se trata de compartir los gustos y las afinidades en materia deportiva, en materia social, en materia profesional, cultural y política. En la amistad nace la fraternidad y se da la confianza que son los elementos constituyentes de la solidaridad, la lealtad y el respeto.
Por otro lado, con respecto al amor, yo pienso que es el paso siguiente a la amistad, pero adicionándole una mística de perdón permanente. El amor es una fuerza poderosa que hace que los involucrados e involucradas dejen a sus familias en donde se han criado para seguir los pasos de un hombre o mujer al que en muchas ocasiones escasamente conocen pero del que están enamorados. El amor es una fuerza tan poderosa que hace que los enamorados atraviesen los océanos, brinquen montañas y muevan el cielo para poder ver, sentir y disfrutar el reconfortante calor de la persona amada. Pero adicionalmente, el amor contiene una muy fuerte dosis de comprensión y al mismo tiempo de perdón, ya que en muchas ocasiones la persona amada no es en la realidad la persona de la que nos enamoramos, sino es simple y sencillamente un ser humano como cualquiera.
Lo que quiero decir, lo podemos manejar con un ejemplo como hay muchos y es el hecho de que una mujer se enamora la mayoría de las veces de un valiente caballero, atento siempre a sus más mínimas necesidades, que viste una lustrosa armadura y va montado en un hermoso corcel, cuando en realidad se está enamorando de un tipo al que le encantan las chelas, el futbol y los cuates, viste ropa pirata de segunda y se mueve en un carro modelo atrasado que echa más humo por el escape que las chimeneas de cualquier ingenio, esto es, un tipo como cualquiera. El caso aplica en todos los sentidos y en casi todas las parejas y lo que quiero decir es que a partir del momento de la vida en el que nos encontramos que la pareja no es otra cosa que un ser humano con carencias y necesidades iguales a las de nosotros mismos, tenemos que empezar perdonar, no las carencias de los otros sino las expectativas que nos habíamos hecho de la persona amada.
Como quiera que sea, para festejar el amor o la amistad no es necesario el regalo de un día así como tampoco es necesaria la rosa ni el globo o la tarjeta si no se tienen los medios para expresar de manera física ese sentimiento, pero si es necesario que a través de las palabras adecuadas, del apretón de manos, del cruce de miradas o el silencio prudente se haga saber a las personas involucradas que el sentimiento es fuerte y que si se alimenta, el sentimiento perdurará.
Amigos y amigas yo con esto me despido y no se les vaya a olvidar mi nombre es Guillermo Wild y... ¡¡¡QUE VIVA VALLES!!!
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