Víctor Ortega
Una banca negra -de esas que adornan la plaza principal- llamaba la atención la mañana de un viernes, eran alrededor de las 09:30 horas; justo en ese lugar se escuchaban risas y bromas, pero sobre todo palabras que con mucha dulzura se expresaban uno al otro...decidí acercarme... ¡buenos días, ¿Cómo están?!, un tanto desconfiados responden, ¡pues bien, aquí tomándonos un café!, a manera de romper el hielo les digo, ¡qué barbaridad, cuanto amor se respira en este sitio!, ríen, ¡si verdad, pues es que estamos bien enamorados y ya nos vamos a casar!, fue ahí donde me llamo mucho la atención esta historia, una historia de amor puro, verdadero, sincero y sobre todo capaz de romper cualquier obstáculo para llegar a donde quieren estar.
Salvador nos cuenta que desde el 2009 cuando ingreso a la escuela para débiles visuales "Se mi Guía", conoció a Adriana a quien catalogó como una mujer bella que le llamaba mucho la atención, "empezamos como amigos desde ese entonces, y le pedí muchas veces que fuera mi novia, pero apenas en febrero de este año por fin me dio el si", mientras tanto Adriana ríe y lo interrumpe... "si ya tenia mucho pidiéndome que fuera su novia, pero a mi me daba mucho miedo", ¿Por qué ese miedo Adriana?, le pregunto, "pues por mi discapacidad, a como nos iban a ver como novios, a muchas cosas, pero ahora ya estoy feliz y me siento muy segura, porque por fin entendí que para el amor no hay discapacidad".
Adriana Martínez Rubio, la futura esposa de 29 años, narró cómo es que de pronto quedó condenada a la penumbra, donde ahora el destello del amor le da un hálito de esperanza para superar cualquier cosa; "desde que era muy niña me llevaron al hospital y dijeron que tenia diversos tipos de fiebre, nunca me encontraron nada, cuando me llevaron de nuevo ya no podía ver nada; actualmente me han dicho que no tengo remedio".
Sin embargo, la vida le brindará la oportunidad de mitigar un poco su afección; recetándole la mejor de las medicinas: el amor; y en este caso es Salvador Vásquez Álvarez, de 40 años de edad - el protagonista del remedio- quien comparte un poco de su padecer, también es ciego.
Un glaucoma congénito lo dejó sin visión desde el 2003; "en ese año me quitaron la catarata, me pusieron lente intraocular, pero en el 2006 me pusieron una válvula en el ojo solo para alcanzar a ver sombras".
Y así, en medio de una vorágine de dolor aparente, llegaron a la fundación "Sé mi guía"; se conocieron y desde el año 2009 Salvador había luchado contra la negativa constante de una mujer temerosa y novata en cuestiones de amoríos, jamás había sostenido un noviazgo y por tres años lo mantuvo alejado de ella; "afortunadamente no nos hemos fallado como pareja, y no me arrepiento de haberme decidido por el sí"
La cita para unir sus vidas para siempre ante la sociedad, es el 3 de septiembre; pero su juramento de amor y respeto mutuo no culmina ahí, para el 25 de noviembre se unirán por la vía celestial, en la Iglesia "Cristo Rey" de la colonia San Rafael.
Un amor a ciegas no es sólo la historia, tampoco la esencia de compartir una discapacidad y estar juntos para "padecerla"; sino la lección que deja en el camino a quienes son incapaces de tomar un mismo rumbo; "a ellos quisiera decirles que sí se puede, que las barreras que nos pone la vida son superables cuando antepones tu lucha a la adversidad".
DATO
Enlaces
3 de septiembre boda civil y 25 de noviembre religiosa
FRASE
Fragmento de "Alma gemela"
Camila
"Como dos ciegos, sin un pudor, sin darnos cuenta cuando sale el sol"
FRASE
Adriana Martínez Rubio
Invidente
"Por fin entendí que para el amor no hay discapacidad".
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