Emsavalles| Ciudad Valles, S.L.P.| Domingo, 05 de Julio de 2026| 16:09
Pasar del alcohol a sustancias estimulantes para aguantar la jornada laboral se ha convertido en una práctica que pone al cerebro bajo una presión extrema. El médico psiquiatra Carlos García Espinoza señaló que esta combinación altera de forma brusca el funcionamiento del sistema nervioso y puede provocar un deterioro progresivo.
Comentó que muchas personas aprovechan el fin de semana para beber en exceso, fumar o desvelarse, pero al llegar el lunes recurren a estimulantes como cristal, cocaína o anfetaminas para cumplir con sus responsabilidades laborales y mantenerse despiertos.
García Espinoza indicó que el alcohol deprime el sistema nervioso central, mientras que los estimulantes hacen exactamente lo contrario. Ese cambio repentino modifica los neurotransmisores y afecta la química cerebral, obligando al organismo a pedir cada vez mayores cantidades para obtener el mismo efecto.
La situación no termina ahí. Después de consumir estimulantes, muchas personas buscan dormir con medicamentos depresores del sistema nervioso, como las benzodiacepinas, llevando al cerebro de un extremo a otro en pocas horas y aumentando el desgaste físico y mental.
El psiquiatra destacó que estos cambios también pueden afectar órganos como el hígado, los riñones y el aparato digestivo. Por ello, llamó a evitar el abuso de estas sustancias y a no someter al cerebro a ciclos constantes entre depresión y estimulación, ya que sus consecuencias pueden volverse permanentes.
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