Miércoles, 17 de Octubre de 2018
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Opinión

Meade en San Luis, última oportunidad.

Por Ángel Castillo Torres


Este lunes 4 de junio estará en San Luis Potosí José Antonio Meade intentando resucitar su campaña.

La última vez que estuvo en tierras potosinas, en Valles y Rioverde el pasado 12 de mayo, no le fue muy bien. Eventos mal organizados y con poca presencia de simpatizantes.

Días después de ésta jornada proselitista, Andrés Manuel López Obrador realizó actos de campaña en los mismos municipios y la comparación se hizo inevitable.

Al contrastar la calidad de los mítines, el abanderado del PRI salió perdiendo. Quedó la impresión de que el Peje le está comiendo el mandado.

Mientras en los eventos del PRI hubo una raquítica presencia de ciudadanos, en los actos del tabasqueño las plazas públicas se vieron abarrotadas.

Hoy Meade visita nuevamente San Luis Potosí a menos de un mes de las votaciones. Su presencia se da en medio de un horizonte cargado de nubarrones. Las encuestas no le favorecen.

El 30 de mayo, hace apenas unos días, el periódico Reforma publicó un estudio acerca de las preferencias ciudadanas en la elección presidencial. Andrés Manuel López Obrador se mantiene a la cabeza con 52%. Le sigue Ricardo Anaya con 26%, después José Antonio Meade con un 19% y finalmente Jaime Rodríguez “el Bronco” con 3%.

Al otro día, el jueves 31 de mayo, la empresa Parametría dio a conocer otra encuesta que realizó para Reuters y que se reprodujo en el New York Times. En ella destaca que el Peje se encuentra más de 20 puntos arriba de su más cercano competidor que es Ricardo Anaya. AMLO consiguió 45%, le sigue Ricardo Anaya con 20% y después José Antonio Meade con 14%.

Cierto que las encuestas no son pronósticos, pero ya son varias semanas que los estudios demoscópicos confirman esta tendencia favorable para el abanderado de Morena.

En el caso de San Luis Potosí el panorama no es distinto. La coalición que postula a Meade está en tercer lugar de las intenciones de voto.

Por eso ahora que anda por acá el ciudadano Meade es buena ocasión para que se entere de las causas por las que su candidatura y la de los aspirantes al Senado, diputados y alcaldes no repuntan.

En principio hay que señalar que desde hace por lo menos dos años el líder natural del PRI, el gobernador Juan Manuel Carreras, descompuso la alianza con el partido Verde. Propicio o por lo menos solapó que su secretario de gobierno Alejandro Leal Tovías se dedicara a conspirar contra Manuel Barrera, hasta hace poco líder local de este partido. Leal Tovías intentó derrocar al dirigente estatal para colocar ahí a su hijo Alejandro Leal Espinosa. Nepotismo totalmente Palacio.

No lo logró, pero sí consiguió ganarse el rencor de Barrera que desde aquella intentona de golpe de estado empezó a tensar la relación con el gobierno de Carreras.

Ello explica por qué el Verde postuló a candidatos a alcaldes, diputados locales y federales que no son del agrado del gobernador ni del responsable de la política interna. Sólo como ejemplo de estos episodios de discordia mostraremos el caso de Alejandro “Jano” Segovia (priista aborrecido por Carreras y su secretario de gobierno), que hoy es el candidato del Verde a la Alcaldía por Matehuala.

Es altamente probable que “Jano” le gane al candidato del PRI Nicolás Rueda en aquel municipio del altiplano. Lo preocupante para Meade es que se fracturó el voto priista y se ha dejado a la deriva

la promoción de su candidatura porque “Jano” y Rueda se han dedicado a pelear y no hacen campaña en favor de la coalición “Todos por México”.

Por si algo hiciera falta, desde Palacio de gobierno le siguen echando leña al fuego. “Jano” ha sido objeto de conspiraciones y campañas de lodo presuntamente orquestadas por personeros del gobernador y del secretario de gobierno.

Como éste hay otros casos en todo el estado pero por razones de espacio no podemos reportarlos.

Quizás por su gravedad vale la pena mencionar uno más. Se trata del caso de Jesús Quintero Díaz (también priista), candidato del Verde en Ciudad Fernández a quién presuntamente amenazaron desde Palacio para que renunciara a su candidatura con el fin de dejarle el paso libre a Guillermo Mendieta, candidato del PRI. Quintero Díaz demando al gobernador ante la Fiscalía General del estado por estos hechos.

Otro factor de desaliento entre la militancia priista es la mala operación política que el equipo del gobernador realizó a la hora de seleccionar candidatos a alcaldes y sus planillas. Sin información confiable y desde un escritorio tomaron decisiones que fracturaron al tricolor. La exclusión y el menosprecio por la rentabilidad electoral y la carrera de partido, así como la obsesión por privilegiar a grupos de interés desprestigiados acabaron por estimular la indiferencia y falta de compromiso con las campañas.

Peligrosa circunstancia para Meade porque se agravio al priismo duro, a los liderazgos “de tierra” que son los que ganan las elecciones. Estos cuadros directivos optaron por la simulación y la estrategia de brazos caídos. Además, muchos de estos líderes no fueron atendidos en los últimos dos años con diligencia y solidaridad de compañeros cuando se acercaron al gobierno estatal a hacer gestiones para sus bases de apoyo. Se han sentido ninguneados y ahora que los necesitan están cobrando la factura.

Adicionalmente mucho está perjudicando la credibilidad de la campaña de Meade la postulación de varios candidatos priistas con fama pública de corruptos. Todos en el PRI saben quiénes son y la sociedad potosina también.

Por otro lado sigue abierta y doliendo la herida que se causó a la clase política priista al postular a un candidato ciudadano al Senado de la república. Esta decisión impuesta dejó muy claro que la carrera de partido y la limpia trayectoria en el servicio público ya no sirven para nada y que lo mejor es dejar a ese candidato forastero sin apoyo. Hoy las encuestas colocan a Luis Mahbub y Rebeca Terán en el tercer lugar de las preferencias electorales con lo que el PRI corre el riesgo de quedarse sin representantes en la Cámara Alta. Otro caso más de mala operación política.

El PRI y su líder nato, el gobernador, tuvieron más de dos años para fortalecerse y organizarse, reclutar y seleccionar a posibles candidatos y candidatas, capacitarlos y proyectarlos para volverlos competitivos, pero en todo ese tiempo se la pasaron tomando decisiones erráticas y humillando al priismo de base. Por eso el voto duro no está garantizado para Meade.

En los eventos de este lunes los responsables de la campaña de Meade en el estado y sobre todo el gobernador, tratarán de sacarse la espina por el fracaso de la etapa anterior en Valles y Rioverde. Les urge reivindicarse porque saben que están en desventaja y que hicieron el ridículo.

Meade estará en la capital del estado y será quizás su última oportunidad para relanzar su campaña. De eso depende que no sufra una estrepitosa derrota en este San Luis de la Patria.


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