Domingo, 21 de Enero de 2018
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Opinión

Xavier Nava, ¿candidato del PAN?

Por Ángel Castillo Torres


En un cambio de estrategia radical Xavier Nava ha decidido arriesgar su futuro político. Ya no buscará la alcaldía de la capital como candidato independiente. Ahora quiere ser el abanderado del PAN. Se ha dejado seducir por el canto de las sirenas y ha elegido transitar por caminos peligros. Con esta decisión pude conquistar la gloria o desbarrancarse en las cavernas del infierno.

¿Tomó esta decisión por pragmatismo? ¿Tiene posibilidades de ganar la candidatura al interior del PAN? ¿Cuál será la reacción de la gallardía?

Cuando Xavier Nava aceptó ser candidato del PRD en 2015 tuvo que hacerse aliado temporal de Ricardo Gallardo. El político soledense iba en ascenso y su voluntad de poder era incontenible. Ganó para su grupo la alcaldía de la capital, la de Soledad de Graciano Sánchez y varias diputaciones en la zona metropolitana. Doblegó al PAN y hundió aún más al PRI.

Pero la forma de hacer política de este nuevo caudillo provocó confrontaciones con el diputado Nava y sobrevino el rompimiento.

Al distanciarse del jefe máximo de la gallardía el joven diputado se protegió en las murallas del grupo Galileos, una tribu importante del PRD. Al mismo tiempo se alió con el gobernador Carreras quien lo recibió con los brazos abiertos.

Por este alejamiento del grupo que lo ayudo a ganar la diputación los partidarios de Ricardo Gallardo lo tachan de traidor.

Consciente de que su futuro político no debía estar en manos de los dos Gallardo, padre e hijo, Xavier prefirió la ruptura y comenzó a denunciar los excesos y presuntas desviaciones del alcalde.

El diputado federal empezó por presentarse ante la opinión pública como una alternativa para frenar el avance de un político con el perfil de los caciques que combatió su abuelo, el doctor Salvador Nava Martínez. El mensaje implícito era que estaba decidido a desplazar a Ricardo Gallardo de la presidencia municipal. Una auténtica provocación.

El cuento del joven diputado para legitimar su aspiración de ser alcalde se apoya en explotar el apellido y las viejas glorias del abuelo. En rescatar del olvido el legado del líder civilista para conseguir como lo hizo su ancestro en 1958 la alcaldía de la capital. Repetir la hazaña del Frente Cívico Potosino que en el pasado provocó la caída de gobernadores y la consolidación de un movimiento ciudadano por la democracia.

La oferta política del diputado Nava es simple pero de hondo calado: Poner fin a los abusos, combatir la corrupción y desterrar el populismo que medra con la pobreza de miles de potosinos de la capital. La misma receta que el navismo histórico utilizó para formar ciudadanía, combatir el autoritarismo y recuperar la “dignidad de los potosinos”.

Sin embargo surgen dudas ante una postura como esta. ¿Están dadas las condiciones para que renazca un movimiento cívico que descarrile la locomotora de la gallardía?

Sobre todo cuando se pretende que sea Acción Nacional quien arrope la rebelión. No hay que olvidar que el PAN forma parte de la alianza “Por México al Frente”, pandilla en la que se agrupa también el PRD (oficialmente el partido de Gallardo) y el partido Movimiento Ciudadano. Una gran contradicción.

Actualmente la fuerza política del PAN está disminuida y su reputación está a la baja. No practica la democracia interna y ha sufrido deserciones significativas como la de Margarita Zavala. Además, Rafael Moreno Valle, ex gobernador de Puebla, no da color y conspira en las sombras contra Ricardo Anaya.

Cierto que en el pasado los panistas fueron aliados del navismo. Sobre todo cuando dieron la lucha contra Gonzalo N. Santos, Carlos Jonguitud Barrios y Fausto Zapata.

Pero en su hermanamiento también hubo episodios de traición. Como el ocurrido en 1991 cuando los panistas pactaron con Carlos Salinas de Gortari para que Gonzalo Martínez Corbalá pudiera asumir la gubernatura interina luego de la caída de Fausto Zapata.

En esa ocasión vendieron al navismo y Mario Leal Campos, del PAN, fue el gran beneficiario. Gracias a este arreglo el desleal Mario logró llegar a la alcaldía capitalina en 1992 luego de haber perdido en las urnas ante Miguel Ángel Martínez Navarro a quien la autoridad electoral ya le había entregado la constancia de mayoría que lo acreditaba como presidente municipal electo. Fue la época de oro en que los panistas se convirtieron en una oposición domesticada por el “innombrable” Carlos Salinas de Gortari.

Así que la decisión que hoy está tomando Xavier Nava es de alto riesgo. Convertirse en el candidato del PAN a la alcaldía es solo una posibilidad y no una realidad. Nava puede ser traicionado y entonces quedará en el limbo.

Si los 72 panistas que firmaron el desplegado del pasado 28 de diciembre en el que le piden, casi le ruegan, que sea su candidato no le garantizan que será ganador en la interna quedará fuera de toda jugada. No será candidato independiente, tampoco abanderado del PAN, MC, ni del movimiento navista. Todo se iría al bote de la basura.

Conclusión: Xavier Nava al igual que Julio Cesar cuando decidió cruzar el rio Rubicón bien podría exclamar, “La suerte está echada”. No hay vuelta atrás. O es candidato del PAN o se regresa a su despacho a trabajar.

¿Y el PRI?

En toda esta trama calla y obedece. Está mudo, paralizado, casi en estado vegetativo.

Luego de la hazaña que significó para el tricolor recuperar el ayuntamiento capitalino con Victoria Labastida en 2009 y con Mario García Valdés en 2012 después de 18 años de derrotas consecutivas, su pésimo desempeño y la presunción de actos de corrupción lo han destruido.

A pesar de los esfuerzos del primer priista del estado para levantar a su partido de la cama de moribundo en que se haya postrado todo ha sido inútil. Su fuerza electoral en la capital es esquelética, no cuenta entre sus filas con aspirantes competitivos que puedan disputarle a Gallardo o a Xavier Nava la alcaldía.

El PRI va a terminar postulando a un mártir solo para no quedarse sin candidato. Caco Leal y Elías Pecina andan buscando un cordero pascual para el sacrificio.

Ante esta catástrofe mejor sería que los 35,447 sufragios que obtuvo Manuel Lozano Nieto (voto duro del PRI) en la pasada elección municipal de 2015 se transfirieran como voto útil en favor de Xavier Nava, desde luego con la venia del Supremo que controla el PRI desde Palacio Grande.


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